miércoles, 30 de diciembre de 2009

RuneQuest (1)


La verdad es que no recuerdo con exactitud en qué momento nos cansamos de tando Dungeons & Dragons y decidimos buscar otras alternativas de juego; asi como tampoco recuerdo quien tuvo la iniciativa de hacerlo. Lo que si recuerdo es que en esa época soliamos coger el autobús e irnos al pueblo de al lado, que era ligeramente más grande que el nuestro) en busca de música y juegos. Allí había una librería-tienda de regalos en la que había una pequeña estantería con juegos de rol.
La idea era la de encontrar un sistema de juego que nos gustara más que una ambientación convincente que es lo que ahora busco; Y el RuneQuest parecía ser el juego indicado así que lo compré.
Una vez en nuestras manos y tranquilamente en nuestra "guarida" saboreamos a grandes rasgos lo que ese juego nos ofrecía: Muchas razas para elegir, donde aparte de los tradicionales humanos-enanos-elfos-hobbits, había trolls, orcos, centauros, minotauros y como no, los simpáticos patos, unos tipos pequeñajos y con plumas que s emorían nada mas empezar la partida pero que proporcionaban risas y diversión allí por donde pasaban.
El sistema de juego también era innovador. Nada de superhombres que mataban al dragón sin ni siquiera sudar; eso era la guerra, y los brazos, piernas y cabezas de los personajes se separaban del cuerpo con total tranquilidad. Allí no había lugar para las heroicidades. Un hombre era solo un hombre y como se le ocurriera pasarse un poco enfrentandose a un bicho más grandde que él ya sabía lo que le pasaría.
Teniamos por lo tanto un sistema muy completo y preciso, basado en porcentajes de éxito que te hacían visualizar a tu personaje como a un ser humano normal con sus puntos fuertes y débiles (sobretodo débiles) y que en cualquier momento podía rebanarle el cuello a su adversario o clavarse la espada en su propio estómago gracias a las completas tablas de pífias y críticos.
Muchas armas, armaduras, criaturas y un sistema de mágia muy completo e incomprensible a veces hacían del RuneQuest un gran juego pero... nos faltaba una ambientación en la que jugar, así que yo, inspirado en el manga "Bastard!" de un tal Hagiwara dediqué las primeras partidas a ese mundo de fantasía brutal que era el "Bastard!" pero claro, crear un mundo es bastante más engorroso que pagar y que telo den hecho, asi que al final tuve que seguir comprando suplementos.

sábado, 26 de diciembre de 2009

La pre-vida

El miedo a la muerte es algo comprensible. Aunque temer lo inevitable resulta algo absurdo desde un punto de vista racional, el miedo es algo primario y no es facil ignorarlo asi como así.
Asi pues me parece perfectamente comprensible la idea de la religión. Yo soy ateo, vale; pero sé que cuando muere un ser querido uno se siente fatal, desamparado, impotente, y necesita un lugar donde esconder la cabeza para soportar tanto dolor. La religión es ese lugar. Yo definiría todas las religiones del mundo (no me gusta hacer distinciones), como una bolsa de trapo opaca que al meter la cabeza en ella te hace creer que las cosas no son como son, que la realidad que vives dia a dia no es tal, y que ya vendrán tiempos mejores aún después de morir.
No comparto la idea de la vida después de la muerte; de hecho me parece una gilipollez; pero entiendo que la gente se lo crea.
Lo que no hay manera de que me entre en la cabeza es la idea de la pre-vida, la reencarnación o como quieran llamarlo.
¿Por qué? ¿Que necesidad hay? ¿Para qué? Quizás he tenido la "suerte" de encontrarme con varios convencidos en este tema, o puede que haya más de los que creemos, pero a lo largo de mi vida han sido varios los que se han plantado frente a mi y con toda naturalidad, como si el hecho de creerselo ellos mismos les diera algún tipo de credibilidad o lógica a sus argumentos, me han hablado de sus vidas pasadas.
A mi no me gusta faltar al respeto a nadie, por muy loco que esté, y echarme a reír, salir corriendo agitando los brazos o simplemente ponerme a discutir me parecen actos irrespetuosos asi que he tenido que escuchar argumentos fantásticos para llegar a una triste conclusión:
Todos los que creen haber vivido vidas anteriores dicen haber sido cosas chulas.
Nadie dice recordar el nadar ente un banco de sardinas siendo una de ellas, ni haber sido un cangrejo escondido debajo de la arena; ni moscas, gusanos, hormigas o abejas... Y mira que estos bichos son abundantes. No, lo más recurrente son las águilas (imperiales claro, nada de águilas pescadoras de esas pequeñas), panteras (negras por supuest que son mucho mas brillantes de pelaje), y soldados de la 1ª guerra mundial. Claro, asi cualquiera.
¿Por qué tanta tontería? Pues no tengo ni idea. Yo no soy experto en comportamientos humanos y no he creado el blog para demostrar nada a nadie. Lo único que puedo hacer es ratificar lo que ya dijo un hombre sabio: "La inteligencia humana tiene un límite, pero la estupidez es infinita".

martes, 22 de diciembre de 2009

La balada de los hermanos "Sacodemierda"

Con el paso de los años nuestras partidas fueron mejorando lentamente hasta alcanzar la tan ansiada mediocridad. Siendo cuatro en el grupo y poseyendo las reglas del AD&D creímos perfectamente lógico el hacernos cada uno con una de las campañas existentes del juego; y al ya jugado "Reinos Olvidados" se añadieron el "Dark Sun", un mundo desertificado a causa del mal uso de la magia, el conocido "Dragonlance", con sus variopintos dragones y el "Ravenloft", el cual tuve el placer de dirigir hasta hace bien poco.
Como decía antes, pasamos de ser unos niñatos que no comprendían las reglas a ser unos niñatos que comenzaban a pillarle el truquillo a eso del rol y la cosa comenzaba a funcionar. Desgraciadamente, uno de los Dungeonmasters parecía no acabar de encontrarle la gracia y sus partidas comenzaron a aburrirnos cada vez más. No es que fuera mal chaval, de hecho ni siquiera nos caía mal pero el juego dejaba un regusto a agrio, a pasado de fecha y no eramos especialmente felices jugando con él. Ojo, no quiero ofender a nadie (ni a él ni a los que con él puedan ser identificados), tenía sus momentos buenos como todo, pero no atreviendonos a decirselo a la cara, un dia vimos la luz al final del túnel.
Nuestros personajes acababan de morir horrriblemente. No recuerdo exactamente como, pero seguro que fué de forma violenta y algo humillante, así que nos vimos obligados a crear nuevos personajes. Lanzamos los dados obteniendo tiradas muy parecidas y el master aprovechó la ocasión para salir a comprarse la merienda mientras nos pensabamos qué tipo de personaje hacernos.
No eramos gente brillante, ni siquiera un poco listos, pero en situaciones desesperadas incluso un cerebro inmaduro puede sacar provecho de sí mismo. Además eramos tres. En una centésima de segundo nos pusimos de acuerdo y nos apresuramos en crear nuestros personajes.
Cuando el señor master regresó con sus donuts de chocolate descubrió que tras nuestras sonrisas cómplices se escondía algo terrible: Los hermanos "Sacodemierda"; tres hobbits trillizos, ladronzuelos de profesión con las mismas características, armas, ropas y forma de hablar. Una pesadilla para cualquier master. Se le atragantó el donuts y no era para menos.
A partir de ahí, como cabe suponer, la cosa comenzó a decaer. Nos dimos cuenta de que debíamos ampliar nuestras miras con nuevos juegos y nuevos jugadores. Y así fue.

Los manuales del Advanced Dungeons & Dragons llegaron a manos de un compañero poco después, como no, via un hermano mayor. Los reinos olvidados fué la ambientación elegida para comenzar nuestras andaduras en lo que debía ser el juego definitivo, aunque no sería un camino de rosas precisamente.
Las reglas eran algo bastante mas complicado de lo esperado y nos costaba sudor y sangre dar cada paso.
El juego presentaba un sistema de creación de personajes basado en razas, profesiones y niveles de experiencia. Cada personaje tenia seis características básicas (Fuerza, destreza, constitución, inteligencia, sabiduría y carisma) y hasta aqui. La regla de pericias (habilidades) era opcional, la variedad de armas y armaduras ínfima (además la espada larga era la mejor arma del juego y la que todos llevabamos). Las reglas de combate eran igualmente simples y los modificadores escasos, pero a pesar de eso no encontrabamos por donde cogerlo.
Comenzamos nuestra vida de aventureros en el Valle de las Sombras, donde se nos encomendó investigar qué estaba pasando bajo una torre y eso se convirtió en un infierno. Los personajes se nos morían a cada paso que dabamos; las hojas de pesonaje deshechadas formaban una pila que llegaba al techo. Pero nos divertimos, que era lo importante.
Pasamos muchas horas jugando en ese mundo. Guardo recuerdos memorables de Las ruinas de Bajomontaña y de combates contra anémonas gigantes, dragones y hechiceros drow. Y seguia siendo el principio.

sábado, 19 de diciembre de 2009

el Senyor dels Anells (básic)


El Senyor dels anells Básic fué el primer juego de rol en condiciones al que pude jugar, haciendo yo el maravilloso papel de master. No fué difícil convencer a los amigos de siempre, pero sí el engañar a muchos otros para que compartieran mi afición. tal era mi eufória ante el nuevo descubrimiento que sentía el impulso irrefrenable de arrastras a cuantos más mejor, a esa vorágine de diversión e imaginación.
A pesar de leer a los jugadores la información para el master y guardarme para mí lo que ellos debían saber, la partida no salió mal.
El juego era, en eséncia, como uno de esos libros-aventura que tan de moda estaban cuando los videojuegos todavía no dominaban el mundo, en el cual los jugadores, amparandose en un sencillísimo sistema de juego que funcionaba a base de dados de seis caras, debían descubrir cómo acabar con dos trolls que se habían instalado bajo su puente.
Los tópicos de la partida, sumados a los errores que ibamos cometiendo los jugadores, hicieron de esa primera sesión rolera algo inolvidable.
...pero lo peor estaba por venir.

miércoles, 16 de diciembre de 2009


Cualquier persona que conozca el mundo de los juegos de rol, sabrá que tener un módulo (o aventura) sin poseer las reglas básicas es equivalente al que va al restaurante y pide solo los cubiertos. "¿Y aqui qué se come?".
Desgraciadamente para mí, en mi búsqueda de esos juegos sin tablero ni muñequitos, desconocía ese dato y me dirigí alegremente a la librería del pueblo en busca de juegos de rol.
Eran los años noventa, y en sus comienzos encontrar juegos de rol en una librería cualquiera no era ninguna locura; entonces se vendían y hasta se jugaban; y tras preguntar a la librera, que posteriormente y con el paso de los años se convertiría en una buena amiga con la que pasar buenos ratos conversando (pero esto es irme del tema), llegó a mis manos una gran caja de cartón con un buen puñado de libros en su interior.
Recuerdo algún suplemento del Runequest, el Señor de los anillos Básico, algo del AD&D... Habían bastantes cosas pero al final me quedé con el Desencadenado, un módulo del Mechwarrior (o Battletech) que tras leerme y releerme, no conseguí entender de ninguna manera.
Y allí estaba yo, sentado en el restaurante del rol con los cubiertos en la mesa y viendo como los camareros servían comidas apetitosas a todas las demás mesas.
Si, me gustan las metáforas tontas.

martes, 15 de diciembre de 2009

Uno de los elementos claves en mi vida fueron esos seres llamados Hermanos mayores. A pesar de que realmente no superaban el estado de mediocridad, para mí y la mayoría de chavales que me rodeaban, éstos eran cuanto menos, semidioses. Los hermanos mayores eran grandes, invencibles, iban en moto, lo sabian todo y estaban de vuelta de todas partes; incluso algunos tenian novia y habían logrado la proeza de tocar una teta.
Tambien debo decir que el 99% de su tiempo, si no mas, lo pasaban ignorandonos y evitandonos, pero eso no nos importaba porque de vez en cuando los astros se alineaban, los encontrabamos de buenas y nos dejaban caer algún obsequio de valor incalculable. Ya fuera un disco de los Guns N' Roses, una cinta de Judas Priest, una partida al Spectrum 64k o un consejo absurdo, nos hacían sentir especiales y abrían todo un mundo de posibilidades.
Recuerdo un dia con especial trascendencia cuando un hermano mayor, viendonos ya algo cansados de jugar al HeroQuest durante meses, nos habló de los juegos de rol de verdad: "Unos en los que se juega sin tablero ni muñequitos, donde el limite lo pone la imaginación de cada uno". Me fascinó especialmente esa idea de un juego sin los límites de un tablero o una mesa; sin barreras infranqueables. Y por si eso fuera poco, nos legó sus dados de antiguo jugador (D4, D6, D8. D12 y D20), todo un tesoro que supimos aprovechar al maximo.
Desgraciadamente, no iba a ser tan fácil comenzar ese nuevo camino.

lunes, 14 de diciembre de 2009


Mi vida tal como la conozco comenzó a los 13 o 14 años, tampoco voy a ser demasiado exacto, cuando cayó en mis manos el mítico juego de Hero quest.
Este simplón juego de tablero permitía encarnar a un héroe que se movía por un mapeado lleno de trampas, tesoros y monstruos en busca de la espada que podía derrotar al caos o no se que tópico similar. Pero las virtudes de este juego eran muchas más que las que proporcionaba la caja.
En primer lugar, era la primera vez que encontraba una experiencia de juego en casa que pudiera emular a videojuegos como el "King Of Dragons" o el "Knights Of The Cross", sin necesidad de desplazarme a pagar cinco duros por partida. Además, aparecía por primera vez en mi vida la figura del "Master", que ya me acompañaría hasta el dia de hoy. Pero lo mejor, mejor, mejor... sin duda era el hecho de que no solo me gustaba a mi, sino que compartía esa afición por el juego con la totalidad de mis amigos lo que nos proporcionó horas y horas de juego. Todavía recuerdo las tardes y noches que pasabamos con el tablero sobre mi cama y todos arrodillados alrededor ignorando la incomodidad.
Fueron buenos tiempos (un verano creo recordar), pero terminaron y dejaron paso a otros juegos mas complejos de los que algun dia hablaré.

Pues eso

He estado meditando el título del blog durante más de un minuto y finalmente me he decantado por esta palabra, la cual encuentro fascinante. Nunca me había fijado en ella hasta que un buen dia escuché por la radio cuál era su verdadero significado.
Mediocridad hace referencia a algo que se encuentra en un parámetro medio; algo que no destaca en ningún sentido. Esto que en un principio no es malo (ni bueno), se ha convertido en una especie de maldición. En esta sociedad de superación, progreso, ascensos y eternas luchas por ser mejor que los demás, ser mediocre significa fracasar.
Es por eso que yo digo abiertamente que soy mediocre y me enorgullezco de ello. Viviendo rodeado de posibilidades de fracasar y caer en la más absoluta miseria (y no hablo solo de miseria económica) me parece que mantenerse en la mediocridad es un pequeño triunfo. Y me conformo con eso.