sábado, 15 de junio de 2013

Coleccionismo y otras enfermedades



En mi recién adquirida ansia por recuperar algunos de los librojuegos que marcaron mi infancia y modelaron mi actual ser, acudí a la librería Excálibur (Elda) a ver qué podía encontrar por allí. La Excalibur no solo es una librería especializada en comics, warhammer , monigotes y estas cosillas, sino que posee las virtudes de la longevidad y de tener unos dueños que saben de qué va el tema; ello hace que si uno busca bien y pregunta, siempre encuentre algo interesante; y así fue.
Aquí vemos una microfracción de la susodicha librería.

En una de las estanterías (esas misteriosas estanterías del fondo donde nadie llega a mirar) había un puñado de librojuegos de esos de toda la vida, además de algunos que no había visto nunca jamás. Interesante, pero podría haberlo sido más. Le pregunté al librero por algo más “rolero” y me condujo a través de un panel oculto en la pared por una sala que terminaba en unas escaleras secretas que se abrían a la gran sala del tesoro donde guardaban aquellos libros más cotizados y raros. Desgraciadamente, sus precios estaban más allá de mis posibilidades y además tenía algo de prisa ese día ya que tenía visita en el médico por un tema que no os interesa a nadie y lo dejé correr. Pero, y ahora viene lo interesante y el quid de la cuestión, el buen hombre me informó de que algunos de esos librojuegos caros, habían sido reeditados hacía unos años y eran, además de nuevos, más baratos y bonitos. Al final me llevé un ejemplar de “Lobo Solitario”, que además de oír maravillas de esa colección, nunca había tenido la oportunidad de tener uno en mis sucias y malolientes manos. ¿Fin de la historia? No, para nada, la cosa no ha hecho más que comenzar.
Al llegar a casa, ya sentado tranquilamente en el váter eché un ojo (de la cara) al recién adquirido libro y quedé maravillado por su sistema de creación de personaje, posibilidades de equipo, texto… Y fui corriendo a Internet a informarme mejor sobre esa colección y sorpresa máxima, os hago un resumen de lo descubierto:
Resumen de lo descubierto: Resulta que Lobo Solitario es toda una saga, que debería ser leída de forma correlativa, que se publicó en España en los años 80. Al cabo de unos 20 años los libros se habían revalorizado hasta tal punto que se pagaban cantidades elevadísimas por Ebay, Todocolección y sitios similares, por lo que TimunMas decidió reeditarlos desde el principio con nuevas portadas, páginas más blancas e ilustraciones más actuales. Pero no sirvió de nada. Los fans de la saga echaron pestes de la nueva edición y siguieron buscando las antiguas con desesperación y sin compasión alguna para sus bolsillos, logrando incluso que la colección reeditada se cancelara. Yo no salía de mi asombro. ¿Cómo podía ser que los nuevos libros se pudrieran en las estanterías de las librerías mientras que los viejos, amarillentos y cada vez más hechos polvo valieran cada día más dinero a medida que pasaban de mano en mano? Pregunté a un hombre sabio y me respondió que “Los coleccionistas son así. Cuanto más viejo y difícil de encontrar mayor valor tiene”. Y aunque entendía el cómo, no comprendía el porqué; y como soy un hombre práctico, voy a usar uno de mis ejemplos para que lo entienda todo el mundo.

 

Aqui vemos ambas ediciones. ¿Podriais averiguar cuál es la antigua y cuál la nueva?  Pues la fea cuesta cinco veces más. 









Ejemplo fácil: Salimos una noche a tomar algo y una preciosa chica rubia, delicada y sensual,  nos elige para pasar una noche de desenfreno en su casa (si, esto no pasa nunca pero es un ejemplo, no os pongáis nerviosos). Y ahora imaginemos que al llegar a su casa decidimos que, en lugar de pasar la noche con ella, nos acostaremos con su abuela, una vieja ajada y cansada de vivir por el simple hecho de que “de joven seguro que estaba mejor aún que su nieta”. ¿Sentido? Ninguno, al menos para mí.



Y aquí ambas muchachas. ¿Cual elegiría el experto y cual tu?






Conclusión: Pues que entre los unos y los otros me voy a quedar con el único número de Lobo Solitario que tengo ahora en las manos y santaspascuas. Quizás dentro de 20 años, cuando todos los ejemplares antiguos se hayan biodegradado, aumente de valor y saque unas pesetillas (sí, he dicho pesetas, sucios europeístas, ya veréis, ya) y pueda comprarme alguna nueva edición, holográfica, o algo así chulo del futuro.

jueves, 13 de junio de 2013

Misión en la II guerra mundial (La máquina del tiempo)



Otro de los libros con los que me he hecho es este “Misión en la segunda guerra mundial” de la serie “La máquina del tiempo”. Y curiosamente, me ha sucedido lo contrario que con el de Magos y Guerreros que leí antes ya que la lectura me ha resultado mejor de lo que recordaba. Así que vamos a ello.



La máquina del tiempo nos llevaba a vivir aventuras alejadas de la fantasía, en algún punto de la historia. Recuerdo que yo tenía uno sobre los conquistadores que iban a las américas y éste, como su nombre indica, va de la segunda guerra mundial. En él, encarnamos a un niño que es enviado a través del tiempo para hacerse con la localización de una urna perdida con información sobre la situación de los judíos en el ghetto de la capital. Si, ya sé que mandar a un niño vestido de judío a la Alemania nazi es un poco bestia, pero hay que tener en cuenta que la máquina del tiempo te garantiza cierta seguridad; ya lo veréis. El funcionamiento del libro era muy sencillo: Una vez en el punto de partida podemos movernos al igual que en cualquier otro libro de ”Elige tu propia aventura” con el añadido de que si las cosas se ponen feas siempre puedes hacer un salto espaciotemporal para seguir jugando en otra parte; de este modo, tenemos una historia en la que el protagonista no puede morir nunca, pero de no movernos con cuidado podemos acabar en un bucle, pasando una y otra vez por el mismo lugar. Para evitar eso, además de la lógica y nuestra memoria, disponemos de una base de datos históricos a los que recurrir para tomar la decisión acertada y de este modo divertirnos a la vez que aprendemos. Una cosa que me ha parecido curiosa es que a pesar de estar enfocado claramente a un público muy joven, el autor no se preocupa por eludir escenas de abusos, ejecuciones y trabajos forzados a la sombra de las cámaras de gas; supongo que es algo que va implícito cuando hablamos del régimen nazi pero no sé, queda raro. En conclusión, una lectura agradable, aunque no te quedan ganas de releerlo teniendo en cuenta que solo hay un final posible, incluso para un señor como yo. Del 1 al 10 le doy una C.