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lunes, 18 de octubre de 2021

Dragonball: La guia definitiva de visualización

Lo he intentado, os lo juro muy de verdad. He conseguido vaciar la mente, deshacerme de egos y prejuicios, ser uno con el universo y buscar la objetividad cósmica de la nada vacua, pero ni así. No soporto Dragonball Super, ni a nivel argumental ni dibujil ni ostias. Esa serie no hay por donde cogerla ya que capítulo tras capítulo es un Goku/Vegeta midiéndose las pollas mientras se pegan con monstruos de los más estrafalario que provienen de planos divinos cada vez más elevados y absurdos. Y eso no es lo peor. Lo puto peor es que la infamia ya tiene más capítulos, películas y merchandising que la serie original, por lo que lentamente va eclipsándola cual vaca cagando encima de una amapola. Y es justo por este motivo, por toda la gente que todavía es ajena a la serie, ya sea por juventud o por haber pasado toda la vida viviendo en un campamento amis, que he decidido crear una guía de visionado de la serie, para poder disfrutarla evitando todos los subproductos de relleno (véanse OVAs, Gts y otras miserias) y no sentirse abrumados ante la cantidad de material existente. ¿Preparados? Pues vamos allá.


Primera parte: Bola de dragón (la serie clásica de toda la vida.

  

Desde que Goku se encuentra con Bulma, Yamcha y Oolong emulando a aquellos cuatro viajeros que emprendieron un camino increíble en el clásico chino “Viaje al oeste” pasando por los gloriosos torneos de artes marciales, la lucha contra el ejército de la Red Ribbon y finalmente el combate en dos partes (una de niño y otra como adulto) entre Goku y el Rey de los Demonios Piccolo (o Corpetit) nos encontramos ante la saga clásica e imperdible. Un camino del héroe en toda regla lleno de aventuras, personajes entrañables y ascensos moderados de poder.



Segunda Parte: Dragonball Z (desde que llega Raditz hasta que explota Namek)

 


Aquí se descubre que Goku en realidad se llama Kakarot y es un extraterrestre enviado a la tierra para destruirla pero que salió mal y se volvió bueno. Ahora sus congéneres vienen a reclamarlo para que se una a su señor conquistador de planetas Freezer, pero él se niega y acaba explotando todo. Esta saga, aunque algo cogida por los pelos, tiene sus momentos buenos, como las peleas contra los sayan, las carismáticas Fuerzas especiales de Freezer o el momento épico en el que Goku se hace rubio.


Tercera parte: Dragonball ZZ (Saga de Buu)

 

Pues sí. Aquí nos saltamos toda la estupidez esa de los androides porque no tenía nada de sentido. Para empezar viene un pijo de un futuro apocalíptico para avisarles de que si no se entrenan mucho van a morir, a pesar de saber que tal acto solo creará otro arco temporal y su realidad no se verá alterada. Luego aparecen unos androides malos diferentes, luego los iguales pero distintos. Después empiezan a verse niveles de transformaciones totalmente inútiles para al final enfrentarse a Célula, el malo más cutre de la historia y cuyo objetivo en la vida es “destruir el universo”.

En la saga de Bu, en cambio, Goku empieza muerto (algo que nos encaja con el final contra Freezer) y la acción se basa en sus hijos, que son la leche de fuertes y tienen que enfrentarse a un mal venido del mundo de los dioses. En esta parte se recupera algo del humor de la primera saga, así como la rivalidad Goku/ Vegeta que termina en reconciliación al final de todo. Un final bien cerrado que solo podía continuar con…


Cuarta y última parte: Dr. Goku (serie de Youtube)

 


GT era la mierda, tanto que Súper la obvió para crear su propia mierda. Podemos prescindir de las dos, pero no de esta serie animada creada por unos fans mexicanos que supo condensar toda la historia de la serie y crear un argumento tan coherente como interesante.

En esta serie Goku se ha separado de su mujer, ha dejado la lucha y se ha sacado la carrera de medicina, por lo que vive junto a Nappa (guerrero del espacio resucitado) y Yamcha (su compañero desde el principio) mientras trata de ganarse la vida con una consulta privada. Pero viejos enemigos aparecerán para tratar que su plan fracase y nuestro héroe descubrirá los horrores de la vida como autónomo.


Y ya está. Cualquier otra cosa que veáis por la tele y no esté aquí arriba listada solo servirá para emponzoñar vuestra mente y convertiros en personas peores de lo que ya sois, que no quiero juzgaros pero uno ya tiene edad para saber como funciona este mundo.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Una conclusión a la que llegué yo solito (y una nueva etapa en mi vida)


Desde hace unos meses estoy viendo la serie de Dragon ball (Bola de drac en este caso) desde el principio y con mi hija mayor. Vamos a nuestro ritmo, sin una periodicidad fija y aunque ella no lo sabe, nos saltamos esos episodios de relleno que tanto afearon a la serie de animación. Y le gusta. No solo disfruta de la serie si no que se ha convertido en nuestro pequeño ritual de antes de dormir al que también se ha unido la pequeña, a pesar de creer que siempre vemos el mismo episodio.
El caso es que estamos a la altura del tercer torneo de las artes marciales, el que enfrentaría a Goku contra Junior y daría fin a la primera etapa de la serie, y concretamente ayer vimos el combate en el que Yamcha era humillado por Shen, en el que recordé cómo cambió ese capítulo mi visión de esa serie.
Porque desde siempre Yamcha fue mi personaje favorito. No era tan fuerte como Goku, ni siquiera estaba a la altura de Krilin o el maestro Roshi, pero tenía un equilibrio entre fuerza y sabiduría muy atractivo. Era capaz de plantar cara a casi cualquier enemigo, como se vio en el torneo de Baba, y además podía predecir las técnicas enemigas, incluso disponer de recursos necesarios para el éxito de algunas misiones. Yamcha fue el primero en dominar el Kamehame por si mismo (dejando de lado a Goku que al final resultó ser un marciano, por supuesto), el que descubrió que Jackie Chun era en realidad Roshi disfrazado, el que descubrió el punto débil de Goku y comprobó que cortándole la cola a un Ozharu (mono gigante) éste revierte a su forma original. Además protagonizó el primer combate realmente espectacular de la serie, contra Ten Shin, el cual le arrebató el puesto desde ese momento.
A partir de la derrota contra Tien, Yamcha se convirtió en un secundario sin demasiada fuerza a pesar de todos los entrenamientos a los que se sometía, solo decía frases graciosas o fuera de lugar y se encargaba de testear en sus propias carnes los ataques de los enemigos a los que después se enfrentarían los otros. Saibaman, Androides, Celulitos... Y aunque personajes como Krilin, Vegeta o el mismo Goku murieron más veces que él, lo normal era verle por los suelos hecho un desastre. Hasta que se retiró de la lucha definitivamente y se dedicó a mirar desde las gradas como seguían con la dinámica de la serie sus compañeros.
Durante muchos años (pero muchos) me atormentó este giro de guión en el que Yamcha pasaba de un honorable segundo plano a un ridículo elemento de adorno y más de una vez me revolví públicamente, protestando por la poca delicadeza mostrada por el autor de la serie hacia ese emblemático guerrero venido a menos. Pero ayer, quizás por no poder soportar ya durante más tiempo tanto dolor, tuve un momento de iluminación y por fin comprendí.
Comprendí.
Comrendí que Yamcha no era un personaje venido a menos, odiado por su autor o ridiculizado para ensalzar a sus compañeros. En realidad Yamcha era alguien que había mantenido cierta coherencia durante toda la serie, entrenando duramente en los momentos necesarios y apareciendo en escena cuando era realmente necesario. Pero al contrario que sus compañeros humanos, Yamcha supo retirarse a tiempo cuando el nivel de las amenazas a combatir quedó fuera de su alcance. En ese punto en el que o tenías el cabello dorado y de punta (o muy de punta o incluso de nivel tres de punta y con rayitos alrededor) o te sacudían cual esterilla en un balcón, él decidió retirarse y vivir su vida. Y ahí está la clave creo yo de este tema: Yamcha hacía cosas mientras los otros hacían flexiones con gravedad aumentada y visitaban otros planos divinos. Yamcha tenía su pareja, iba al cine, cenaba en sitios buenos y se lo pasaba bien. ¿Disfrutó Goku alguna vez de su familia? En contadas ocasiones y en etapas muy breves. ¿Y Vegeta? ¿Y su eterno rival Tien que dejó escapar a la doblemente atractiva Lunch para entrenar eternamente junto a su amigo calvo Chaos y morir virgen? Y si no Krilin que tuvo que liarse con un robot... Realmente y visto desde este punto de vista, Yamcha no lo hizo tan mal. LLegó a entrenar con Kaito y alcanzó un nivel de poder en el que podía volar, esquivar las balas e incluso lanzar poderes capaces de reducir a gravilla una montaña... pero lo dejó todo de lado para ser feliz. Muy grande Yamcha.

jueves, 10 de agosto de 2017

La Patrulla Canina: La verdad tras el éxito.



Desde hace siete años mi afición por ver dibujos animados, la cua estaba totalmente bajo mi control, siendo yo y únicamente yo quien decidía qué y cuando ver una serie/ película, ha escapado de mi poder a causa de mi paternidad y ahora me veo obligado a ver episodios de series que no me gustan y por quintuplicado... a diario. Es curioso porque aunque he descubierto grandes series gracias a este aspecto de mi vida (Hora de Aventuras, Gumball o Star contra las fuerzas del mal, entre otras), la llegada de Nº2 provocó un retroceso evolutivo que me sumió en interminables visionados de Pepa Pig, Pocoyó y otras cosas alienantes y submentales. Pero quizás la serie que más estoy padeciendo actualmente y cuya canción ya está grabada a fuego en mi cerebro por delante de Kings of Metal y Number of the beast es... La Patrulla Canina.

Ya está aquí... Ya llegó... La patrulla canina... Si hay algún problema, en Bahia Aventura....

La Patrulla Canina son, como su nombre da a entender, un grupo de perros pequeños, aparentemente normales, pero que cuando se precisa de su ayuda se meten en un ascensor donde se colocan unas mochilas que poseen capacidades especiales relacionadas con vehículos de salvamento, etc... Así hay un perro que es también una excavadora, otro un avión, otro un perro-camión de bomberos etc... Normalmente el episodio empieza con algún habitante de Bahia Aventura liándola parda y llamando al líder de la patrulla, que es un humano pequeño, el cual avisa via intercomunicador a los perros, los cuales están haciendo cosas de perros normales como pasear por el parque, jugar a la pelota o hacer caca sin parar. En ese momento se reúnen en su base, se "transforman" en Patrulla Canina y van a desfacer el entuerto. Pero oh amigos las cosas no van a ser tan fáciles para nuestros héroes pulgosos ya que en Bahía Aventura existe un grupo antagonista llamado los Gatitos Catastróficos y que, liderados por el avaricioso alcalde de la población vecina, tratan de desbaratar los planes de los protagonistas de esta historia utilizando una tecnología muy similar a la suya.

Pero antes de que os preguntéis el porqué os cuento todo esto y os levantéis golpeando vuestros monitores a lo Robocop (o arrojando vuestros móviles lejos, alcanzando una gasolinera y haciéndola estallar a lo Robocop) debo deciros que tal visionado incansable de la serie de los perros me ha llevado a un estado de iluminación tal que he tenido una revelación cuanto menos reveladora. A lo Robocop cuando se acuerda del culo de su mujer y de que ya no tiene pene. Y es que la cansina serie de los perritos parece que está inspirada en otra serie mucho más antiguaa y cuya calidad es indiscutiblemente superior: MASK

¡Mask! Is the mighty power that will save the day... (cancionaca ochentera de esas en las que te imaginas a un tipo con el pelo cardado y gafas estrafalarias tocando un keitar)

Mask fue una serie de los años ochenta que aqui en españa se emitiría a finales de esta década o principios de la siguiente y que contaba las aventuras de un equipo de señores que poseían una tecnología que flipas que les permitía, a través del uso de unas aparatosas mascaras/ cascos, conducir unos vehículos transformables y armados hasta los dientes con los que combatir a los malvados VENOM, una organización criminal que se había apoderado de esa misma tecnología y trataba de conquistar el mundo. ¿Casualidad? Podría ser, pero las similitudes van mucho más allá. Los protagonistas de MASK también empezaban los capítulos haciendo cosas normales de gente normal como trabajar, ver la tele o hacer caca sin parar, cuando sonaban sus localizadores y dejaban todo lo que tuvieran entre manos para lanzarse a su base secreta, colocarse sus máscaras y salir a la carretera a solucionar el problema que fuera.

Puede que sea mi mente dañada, pero me da la sensación de que los graciosos perritos de los que es fan mi hija pequeña son en realidad un claro homenaje "light" a los tiarrones que se metían tiros a toda velocidad de los que era fan yo hace veinticinco años, lo cual me hace pensar que los tiempos cambian a mal y que he traído dos niñas al mundo para que puedan contemplar la caída de nuestra sociedad, la cual está totalmente perdida a causa de la necesidad de corrección política y anulación del pensamiento libre; algo contra lo que debo luchar además de todos los frentes abiertos que ya tenía de antes como la defensa de la cultura o de las patatas fritas sabor jamón. Y hablando de cultura y siguiendo con el tema de MASK... Recuerdo que en su época aparecieron una serie de novelas basadas en la serie (¿O sería al revés?) en las librerías, una de las cuales cayó en mis manos cuando era muy niño y leí con avidez. Recuerdo que me la llevé al cole con la idea romántica de que al verme con un libro en las manos me convertiría en un niño popular y querido por mis compañeros pero no. Por lo visto leer sin que te obligara un profesor era de pringados y me automarginé todavía más. En fin...

domingo, 30 de octubre de 2016

Un monstruo viene a verme (llorar)



Para la mayoría de personas normales, es decir, individuos autosuficientes sin hijos, ir al cine puede ser un acto rutinario con el único obstáculo del dineral que cuesta la entrada y la posible presencia de adolescentes ruidosos que se ríen todo el rato en las butacas colindantes. Pero para mí y mi esposa, ir al cine había sido algo imposible desde el nacimiento de la mayor, hace como siete años. Creo recordar que la última que pudimos ver fue Spanish Movie, allá por el 2009 y desde entonces las apariciones por el cine había sido para ver Frozens, Pitufos y demás productos para críos.

Pero ayer pudimos romper nuestras cadenas, pedirnos una tarde libre abuela mediante y lanzarnos a la aventura del cine. La cartelera no era demasiado atractiva; había una de Tim Burton que quería ver mi mujer pero solo había un pase imposible a las diez de la noche; estaba el Doctor Extraño que es un superhéroe de esos que nunca me han gustado y estaba la de Un monstruo viene a verme que según ella, había leído muy buenas referencias, así que nos metimos a verla. Y ya veréis ya.

Antes de que empezara la peli le eché un vistazo por internet, a ver de qué iba la cosa y me llevé una sorpresa maravillosa. La película tenía a un monstruo en el título, a Sigurni Wivern en el reparto y el personaje principal era un niño llamado Connor. ¿Qué podría salir mal? Tres elementos que me llevaban a la mente algo así como xenomorfos venidos del futuro para acabar con un niño que sería protegido por una ex teniente de nave espacial. Abrí la bolsa de las palomitas, me acomodé en la butaca y… Mi gozo en un pozo tan oscuro y profundo como un pozo puede llegar a ser.
¿A que parece que vaya a molar?

Al final resultó que el monstruo era una especie de metáfora onírica que se le aparecía al niño para ayudarle a asimilar aquello por lo que estaba pasando por su vida. Un niño hijo de padres separados, que en el cole le pegan y cuya madre está muriendo de cáncer y por eso se ve obligado a vivir con una abuela a la que odia. Ni tiros ni explosiones ni cosas siendo arrojadas al espacio ni nada… Solo una sala de cine llorando y sonándose los mocos todo el rato mientras yo buscaba algún grupo de adolescentes con ganas de cachondeo para sentarme a su lado.

Y lo digo en serio. Si habéis sido niños maltratados en clase o habéis tenido el infortunio de ver morir a vuestra madre (u otro familiar cercano) de cáncer, como es mi caso, ni os acerquéis a esta peli ya que no es más que un palo que removerá la mierda que guardáis en vuestro interior, sacando recuerdos a la luz y haciéndoos revivir cosas que habría sido mejor dejar en el olvido. Pero ojo que no digo que sea mala. Solo que creo que ya tenemos bastantes penas en nuestras vidas como para ir al cine a sufrir más en lugar de utilizarlo como entretenimiento y evasión.

Al final salí del cine con la misma sensación que tengo cuando ponen una de nazis basada en hechos reales o cuando voy conduciendo y veo cómo atropellan un gatito. Ya no era muy amante del cine, pero ahora estoy más que convencido de que si no salen ninjas, zombis o robots del espacio, a mí no me vuelven a ver por ahí.
Las partes de película hechas por animación, lo único aprovechable.



lunes, 25 de julio de 2016

The Conjuring (una crítica de cine en positivo)



Hacía tiempo que no escribía una crítica literaria, como lo blogs normales, ya que de hecho, hacía tiempo que no me sentaba a ver una peli, como las personas normales. Los motivos los dejo para mi intimidad, pero la película os la voy a reseñar ahora mismo. Eso sí, no voy a caer en el tópico de ponerla por el suelo para hacerme el entendido y el interesante, sino que trataré de ser sincero y hablar de sus virtudes. La peli elegida fue The Conjuring (Expediente Warren) del año 2013, ya que no tenía mucha idea de qué iba y llevaba ya tiempo leyendo críticas muy favorables en páginas como Filmafinity, donde le ponían un nada despreciable 6,8.

La peli comienza con la presentación de los Warren, un matrimonio de demonologos (ella médium y él exorcista, que se dedican a ir por el mundo salvando a peña y dan conferencias en universidades y todo. Hecha la presentación, la acción se traslada a una casa recién comprada por una familia, la cual comienza a sufrir extraños fenómenos como relojes que se paran a la misma hora, ruidos rarunos, puertas que se abren solas, y la cosa va degenerando hasta que te das cuenta de que estás viendo una burda y miserable copia de Poltergeist hasta convertirse en una original propuesta de peli de fantasmas. Pero la cosa no queda ahí, ya que en un previsible inesperado giro de los acontecimientos, los Warren hacen su aparición y revelan el misterio que hay tras la casa, convirtiendo la película en una típica historia de exorcismos algo que va más allá de lo esperado, con un final tan aburrido impactante, que nos dejará pegados al sofá de casa.
Cabe destacar la labor de cámara y fotografía copiado todo de Evil Dead que nos ofrece unos planos sugestivos y dinámicos, así como la interpretación de Vera Farmiga que solo grita y pone cara de susto todo el rato, realmente sobrecogedora.

Resumiendo: La película perfecta si quieres estar hora y media durmiendo sin poder despegar los ojos de la pantalla y dejarte invadir por su oscuridad y opresión porque está todo el rato la pantalla en negro y las cámaras moviéndose como locas.
Y hasta aquí esta crítica positiva. Espero que si todavía no la habéis visto, le deis una oportunidad a esta cagarruta maravilla del cine sobrenatural.


Una silla en el techo: La escena más terriblemente terrorífica que veréis en vuestras vidas.


domingo, 7 de febrero de 2016

La insoportable levedad de ser... Humano en el mundo de Bola de dragón.




Ya he hablado por aquí más de una vez sobre el ascazo que me daba la escalada de poderes del final de la serie Dragonball, donde aquellos personajes tan carismáticos a los que vimos crecer y evolucionar quedaban relegados a una segunda posición, no siendo más que personajes de relleno que recibían las tortas que sobraban. Tal diferencia se hizo patente en la saga de Freezer, cuando aparecieron los “scouters” esos que no hacían más que explotar cuando el bestiajo de turno  hacía fuerza. Y yo, inocente de mí, pensaba que la tontería de las “unidades de combate” había terminado allí, hasta que descubrí que en internet hay cientos de foros “especializados” en la serie y que exponen las unidades de combate de todos los personajes a lo largo de toda la serie basándose en la fórmula de cálculo llamada “porque me lo invento yo” y los más atrevidos diciendo eso de “lo dijo Toriyama”, que por cierto, es un personaje (Toriyama es el autor de la serie original) tan cargado de leyendas y mitos, que merecería una entrada dedicada a él.

Pero volviendo a lo que me obsesiona quería exponer hoy, como homenaje a esos personajes olvidados, he buscado las fuentes más fiables y lógicas y he podido deducir sus unidades de combate al final de la serie para enumerarlas a continuación y demostrar al mundo que a pesar de todo, no eran tan inútiles.

En primer lugar tenemos a Mutenroshi, el maestro de Goku y oficialmente el hombre más fuerte del mundo durante buena parte del principio de la serie. Según el detector de Raditz, éste tendría 139 unidades, lo cual comparado con las 4 o 5 de un ser humano normal, lo convierten en una bestia parda.

En segundo lugar está Yajirobe, un hombre salvaje que apareció de repente en la serie y demostró ser capaz de cargarse sin mucha dificultad a los siervos de Piccolo. Además, llegó a entrenarse en el Palacio Celestial para prepararse para luchar contra los Guerreros del Espacio. Eso le situó en 670 unidades, aunque por su falta de interés en salvar el mundo dejó de entrenar y nunca llegó a progresar. Por otro lado, es de los pocos personajes de la serie que no mueren.

Después está el pobre Chaos, pequeño, blanco y ridículo. Conocido por algunos como “ese enano que explota”, Chaos llegó a enfrentarse con los Guerreros del espacio y después de ello entrenó con Kaito, lo que le sitúa en 50.000 unidades. Con esa capacidad de combate, Chaos podría tumbar a Nappa (el que lo hizo explotar y con una capacidad de entre 4.000 y 5.000) sin ni siquiera despeinarse su único pelo.

El siguiente en la lista es Yamcha, mi favorito y por lo que he visto en muchos mangas de aficionados, también el de mucha gente. Aunque era conocido como el eterno perdedor, solo murió una vez a manos de un Saibaman (Guerrero Semilla) y después de volver del planeta de Kaito, siguió entrenando con gravedad superior junto con Vegeta. Su capacidad de combate se calcula en 280.000 unidades, lo cual le sitúa por encima del mejor de los soldados de Freezer.

Luego viene Ten Shin, el calvo de tres ojos. Dentro de su incapacidad para enfrentarse a los rivales de la serie, este tipo siempre fue retratado como un guerrero honorable y valiente, que no dudó en enfrentarse a Célula e incluso a Bu. Con 305.000 unidades en su haber, se convierte en el segundo humano más poderoso.

Y el primero, como no, Krilin. El personaje mimado del autor, se tragó tantos marrones que nunca tuvo tiempo de descansar. Le zurraron en la tierra, le zurraron en Namek, le zurraron cuando volvió y al final se casó y tuvo una hija. ¿Se puede sufrir más en esta vida? Y es por ello que cuenta con 320.000 unidades, las cuales le convierten en el más poderoso del mundo.

Y hasta aquí muy bonito todo, pero si luego vemos que Freezer llegaba hasta 3.200.000, Célula 28.000.000 y que las cifras más altas alcanzadas por fusiones, Gokus y demás rondaban los 40.000.000, pues nos queda esa misma sensación que cuando nos cruzamos con Rocco Sigfredi en el vestuario del gimnasio.

Y ahora para terminar, algunos momentos estelares de estos personajes:
Yamcha siendo zurrado por un enanito azul.
 
Yaijirobe a punto de explotar por sobreingesta de judías mágicas.
Una chica pegándole a Ten Shin.
Krilin empalado de mala manera.
Y como no, el Maestro a punto de sufrir una de sus famosas hemorragias nasales.