miércoles, 4 de febrero de 2026

La ya costumbrista entrade de febrero

 

Hace muy pocos días leí por uno de esos foros modernos de internet que la era de los blogs terminó hace mucho, con lo que además del abandono propio de los mismos por parte de autores y lectores, los escasos que todavía seguían resistiendo debían hacerlo cargando con el estigma de ser un modelo obsoleto, anticuado y con el prejuicio de “si aparece .blogspot en la barra de direcciones, será información desfasada”, por lo que lleno de curiosidad decidí dar un paseo por todos aquellos blogs que en su día seguí para encontrarlos todos, o casi todos, abandonados cual jubilado en gasolinera la víspera de navidad.

Y es que hay que reconocer que la caída en picado del número de lecturas que se sucedieron hace ya casi una década fue un duro palo para muchos de los que nos esforzábamos en crear un contenido informativo y actual, llenándonos con la desazonadora sensación de que estábamos hablando con la pared, mientras que solo algunos blogs, quizás aquellos destinados a un contenido más personal seguían teniendo algún sentido.

Y así fue como llegué aquí otra vez, al blog mediocre, ese que creé sin ninguna clase de ambición cuando no contaba ni con treinta años y que tantas alegrías me dio, no solo por permitirme formar parte de una red bloguera enfocada en aquellas cosas que me apasionaban sino por la oportunidad de conocer de forma física y tangible (y a veces con eróticos resultados) a algunos de mis seguidores.

Pero ahora soy un cuarentón camino de la siguiente década, muchas cosas han cambiado en mi vida, tantas que aburriría a cualquiera lo suficientemente incauto como para quedarse aquí a leer mis miserias, pero si algo ha seguido intacto ha sido mi voluntad por seguir jugando. Puede que se me haya caído la melena, que mi barriga ya no me deje ver esos atrofiados genitales y que cuando saquen mis análisis médicos las impresoras se queden sin tinta roja, pero en el fondo de mí sigue viviendo ese chaval que alucinaba con el HeroQuest de Hasbro, que traficaba con Cds grabados con el Diablo y el Baldur’s Gate y que sosañaba con tener algún día un ejército de Warhammer completo.

Y aunque no pase tanto por aquí, sigo jugando, claro que sí. Todas las semanas logro sacar algún rato para llenar una mesa de miniaturas de colorines, desplegar un tablero o barajar algunas cartas. No hay rol, eso es cierto, pero a falta de pan buenas son las gachas, o eso es lo que dicen por estos lares en los que me hallo.

No sé si esta entrada la leerá alguien, pero si así es, viejos amigos, que sepáis que sigo vivo. Desmejorado pero todavía capaz de agarrar unos dados con firmeza y hacerlos rodar con estilo.

Mil abrazos de Capdemut.

Ah, y me monté una recreativa.

 


 

1 comentario:

  1. Hola siempre leo todas tus nuevas entradas de aqui y de el dia del testiculo y me encanto tu comic del oeste, nunca he escrito ningun comentario pero espero que este te aliente a seguir escribiendo, un saludo de otro cuarenton que tambien juega TAU :D

    ResponderEliminar