sábado, 29 de enero de 2011

El Señor de los Anillos: Las cartitas


Aprovechando el tirón del Magic y los últimos coletazos del rol, apareció el juego de cartas coleccionables ambientado en la Tierra Media.
El jueguecito se alejaba bastante del mecanismo del Magic y se movía en unos derroteros que recordaban ligeramente a una partida de rol. En cada mazo habían una serie de personajes, objetos mágicos y monstruos y nuestro objetivo era movernos por la Tierra media (para lo cual disponíamos de un bonito mapa) e ir reclutando personajes tales como Aragorn, Boromir, Frodo y en definitiva cualquiera que apareciera en el Hobbit y el Señor de los anillos, aunque solo fuera de refilón. En nuestro turno debíamos ir por ahí mientras nuesto adversario nos lanzaba monstruos y retos varios, y en el turno del contrario las tornas se giraban y era nuestro turno de “putearlo”. En el proceso íbamos sufriendo bajas y ganando objetos mágicos y nuevos aliados.
No era la panacea de la diversión, pero las ilustraciones eran buenas y la cantidad de personajes y villanos muy variada; Además existía una regla por la cual cada personaje tenía cierta resistencia a la corrupción y si te pasabas poniéndole objetos mágicos podía írsele la cabeza en plan Boromir.
Por otro lado, también había un modo de juego en el que se podía jugar solo, separando los monstruos del resto de mazo y enfrentándote a ellos de modo alternativo. Yo una vez lo probé, pero me puso muy triste el verme en esa situación y acabé llorando agarrado a mi mazo.
En definitiva un buen juego, que acabó desapareciendo al lo llegar las ventas al nivel esperado. Como todos.

lunes, 10 de enero de 2011

Quizás sea el momento de algún cambio.
Miro atrás y me doy cuenta de que ha pasado algo mas de un año desde que cree este blog. Nunca me habían llamado la atención este tipo de cosas; Mas bien me producían cierto rechazo; Pero como todo en esta vida, a base de visitar y leer otros blogs, me picó el gusanillo y quise dedicar uno a la afición que me había acompañado durante casi tod ami vida: el rol.
La idea era tener un blog "para mi". Quería algo nada pretencioso, con un mínimo de ilustraciones, sin coloridos ni diseños espectaculares, sin títulos en las entradas ni otros tópicos bloggeros.
El título "Mediocridad", claro, para no salirme ni un milímetro de mis propios límites ni querer parecer mas (o menos) de lo que iba a ser.
Pero uno va escribiendo, de repete aparece un seguidor (¡Dios mio!), luego otro, la gente te comente, discutes algo, y te das cuenta de que en internet no hay nada "para uno mismo" sino que todo es de todos y que no tiene sentido el querer mantenerse en un segundo plano.
Es por eso que ahora me planteo una pequeña remodelación del blog; salir de estos colores, publicitarlo más allá de mi círculo de amistades y contactos y hacerlo en general, mas abierto a cualquiera que quiera asomarse. Eso no hará que deje de ser mediocre, pero por lo menos será una mediocridad con otra cara.
Acepto sugerencias.

RuneQuest (13)

Los de Joc Internacional eran grandes, y una buena prueba de ello era este libro llamado El Portal De Karshit, de autor español y editado no como un módulo amateur de esos que salían en las revistas de la época, sino como un suplemento mas, con su portada rara, sus tapas duras y sus ilustraciones.

Esta era una aventura larga ambientada en la Grecia antigua en la que los aventureros daban con una tablilla funeraria que les abriría las puertas a la tumba de Agamenón y a sus tesoros. Lo que no sabían los incautos era que no solo ellos buscaban tal tesoro y que además, para complicar un poco mas las cosas, parte de ese tesoro estaba maldito. En la segunda parte de la misma, los héroes deben viajar mágicamente a una época anterior donde se encontrarían con persoanjes historicos y seres mitológicos hasta enfrentarse a un enemigo final inesperado.
Este fué uno de esos suplementos menospreciados por mi, ya que en esos tiempos yo mostraba un rechazo sistemático hacia cualquier ambientación ligeramente historica; Dirigí la partida una vez y sin demasiada gloria y como suele pasar, ahora que he aprendido a valorar este tipo de ambientaciones me arrepiento de no haber dedicado mas atención a este Portal de Karshit.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Al principio todo era oscuridad, hasta que Gary Gigax dijo “Hagase el rol” y el rol se hizo y todos los seres de la tierra pudieron ignorarlo y llamar asesinos, inadaptados o más recientemente frikis a sus adeptos. Pero el camino hasta el día de hoy no fue fácil ni sencillo y pensando en esa sencillez me acuerdo, no se porqué de los sistemas demasiado complejos.
Cuando el Dungeons & Dragons hoy día llamado básico (o caja roja de Nestlé) llegó al mundo, su reglamento servía únicamente para llevar a buen termino el juego, dejando cualquier detalle o complejidad en manos del director y los jugadores. Pocos años mas tarde apareció el señor Greg Stafford, padre de Glorantha y decidió que el juego de rol podía llegar a ser una simulación de vida en un mundo de fantasía, pero para ello debía crear un sistema de reglas coherente y realista. Para ello contó con un equipo de gente preparada entre los que se contaban incluso espadachines profesionales que se encargaron de llevar a buen puerto tal hazaña. El resultado fue un sistema de juego donde no solo golpeabas a alguien y le hacías daño sino que había que determinar la localización impactada y el efecto del daño sobre ésta en concreto y sobre el resto de cuerpo. Y no solo eso; teníamos un sistema porcentual para mayor exactitud, los personajes se fatigaban física y mentalmente. El reglamento era correcto, pero abrió las puertas a otros que se encargaron de rizar el rizo.
A partir de ahí la cosa se puso seria. Ya no bastaba con saber que habías acabado de un hachazo con el orco de turno; ni siquiera el saber que el golpe había impactado en la cabeza del mismo; ahora necesitábamos tener una clara descripción de cómo se le salían los sesos por las orejas al desafortunado bicho. Para ello teníamos el Señor de los Anillos o el temido (entonces adorado) Rolemaster. ¿Qué le golpeas en un pié con una espada de hierro? Tabla ¿Qué la espada era de acero? Otra tabla. ¿Qué ahora resulta que llevaba una alpargata? Pues también había tabla para eso.
El ansia por descubrir un juego de rol más detallado que el anterior y la creencia de que eso lo hacía mejor nos invadía hasta el punto de vernos fascinados por juegos a los que nunca llegamos a aprender a jugar. Recuerdo pasar días enteros creando el personaje y su séquito en el Ars Magica, o como me veía perdido cuando me montaba en uno de esos robots gigantes del Mechwarrior (miraba fijamente la hoja de personaje y pensaba “¿Cómo demonios se pilota este trasto?”)., y realmente estaba convencido de jugar a un gran juego sin darme cuenta de que mi nivel de diversión estaba descendiendo mientras trataba de comprender las reglas.
Ahora las cosas han cambiado mucho. Ya no dispongo de mi tiempo como antes y a la hora de jugar a rol prefiero la variedad y con ello, poder disfrutar de un juego sin tener que pasar la primera sesión estudiando sus reglas. Del mismo modo, he aprendido que una buena partida se basa en una buena historia, simplemente, y que el perderse entre tablas, dados y formulas matemáticas solo consigue que ésta se pierda.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Cuando yo era berberecho

Hay personas que, frustradas por no poder huir de la dulce y cómoda (por lo menos para mi) mediocridad, se esfuerzan al máximo por dejarla atrás o incluso delante y sentirse así especiales. Por supuesto no todos lo consiguen y algunos de ellos deciden que si en esta vida no pueden ser alguien especial, será mejor creer que lo han sido en otra existencia anterior. Apasionante.
La primera vez que me topé con uno de esos individuos, a los que a partir de ahora llamaré reencarnados, fue en uno de mis trabajos. Él (el reencarnado) era un hombre de entre cuarenta y cincuenta años, muy simpático y que aprovechó la primera ocasión que tuvo para explicarme con todo detalle como fue abatido y enterrado todavía con vida durante una guerra mundial que ahora no recuerdo. Yo por supuesto me quedé algo pasmado y sin saber que decir, pero al tío (recordemos que era un hombre con cierta edad y en su primer día de trabajo), le parecía lo mas normal del mundo.
A partir de ese momento comencé a fijarme en ese tema y descubrí que el mundo está plagado de reencarnados que caminan entre nosotros sabiendo que cuando mueran serán otra persona o animal. Y prestando atención descubrí que todos ellos, si fueron seres humanos solían formar parte de algún colectivo o época muy conocido o característico. Por ejemplo abundan los soldados romanos, los esclavos egipcios y los nobles renacentistas. Todo muy cinematográfico, si. Y muy casual también. Y en cuanto a los animales… ahí si que hay glamour; Osos, águilas imperiales, tigres, cisnes, panteras… nada de ovejas, ratas o pulpos. Que cosas. Nadie aparece con la cabeza gacha y dice con timidez “Yo en la otra vida fui… un mono de esos del culo rojo.” Por dios, que ordinariez.
Pero tanto pensar en reencarnados me ha hecho dudar de si no seré yo también uno de ellos. Y de tanto pensar y pensar he acabado convenciéndome a mi mismo de que si, lo soy. Y dándole vueltas y vueltas al asunto, tratando de recordar mis últimas horas en el mundo he llegado a la conclusión de que en mi vida anterior fui un berberecho. Pero cuidado, no un berberecho normal. Yo fui ese berberecho que queda el último en la bandejita que sirven en el bar; ese berberecho que nadie se come y al final… lo tiran a la basura.