jueves, 9 de julio de 2015

Gules marinos y traducciones simultáneas




Ahora que vuelvo a estar tan puesto en el Ravenloft, mientras buscaba en mi baúl de los recuerdos mental, recuperé una anécdota de mi juventud rolera que tiene mucho que ver con el tema de los idiomas, las traducciones y esos libros que jamás aparecen en nuestra lengua.

Resulta que como ya sabréis, el material de TSR dejó de publicarse un buen día, así de susto, y todos los Dungeoneros&Dragoneros nos quedamos huérfanos de nuevos suplementos para nuestras campañas. La única solución era buscarse la vida e ir a por aquellos libros jamás traducidos, para lo cual yo acudía regularmente a la librería barcelonesa Gigamesh.

Al principio era duro. Mis conocimientos de inglés eran muy básicos y para pillar el tema tenía que leerme las partidas dos veces antes de atreverme a dirigirlas y aun así, me inventaba la mitad de las cosas. Pero con el tiempo y las campañas, llegué a dominar bastante la combinación de comprensión/improvisación y llegó un momento en el que podíamos jugarlas habiéndoles dado apenas un rápido vistazo. Unas salían mejor que otras, de acuerdo, pero ninguna fue tan épica como la de los “gules marinos”. Os cuento.

No recuerdo qué módulo era, pero los personajes iban en un barco. En un momento dado, leyendo/traduciendo la descripción de la escena, pasó algo así: “Navegáis con una suave brisa a vuestro favor; en la distancia podéis ver los picos más elevados de la isla a la que os dirigís. Y alrededor del barco oís los chillidos de… ¡Decenas de gules marinos!” ¡A las armas!
Debo reconocer que era raro, pues en el libro no me venían las estadísticas de esas criaturas y además no especificaba el número exacto, pero no pasaba nada porque soy un master de la hostia. Tomé las características de un gul normal, le añadí membranas entre los dedos para nadar mejor, tiré unos dados de diez para determinar el número exacto y listos.
Cuando acabaron con ellos, llegaron a la isla y vieron lo siguiente: “La playa de arena fina termina en un espeso bosque en el que podéis ver un sendero que asciende hacia el centro de la isla. El único sonido que oís son los chillidos de… ¡Decenas de gules marinos!” ¡Venga bolas de fuego y golpes de rayo! Y así continuó la partida.
Los personajes llegaron al pueblo soñando con una cama caliente y una comida cómoda para recuperarse de los combates pero se encontraron con una escena dantesca. “El pequeño pueblo en lo alto de la colina está sembrado con los cuerpos sin vida de sus habitantes, los cuales están siendo devorados por… ¡Decenas de gules marinos!” ¿Otra vez? Sí, otra vez.
Y ya después del combate los maltrechos héroes decidieron dirigirse al castillo tenebroso sobre la montaña y fue algo parecido a esto: “A medida que ascendéis hacia la oscura fortaleza, un escalofrío recorre vuestra espalda al recordar qué les pasó a los habitantes del pueblo. Al mirar atrás podéis ver volando sobre sus tejados a… ¡Decenas de gules ma...!” Un momento. ¿Los gules marinos vuelan? Los jugadores me miraban aterrorizados. De mi mochila saqué mi diccionario “Collins” y al encontrar la palabra que buscaba mi cara se quedó blanca como la nieve en Escandinavia.

-Ah no… -Dije. -“Seagull” no es “gul marino” sino gaviota. Todo el rato eran gaviotas. Os habéis pasado la tarde entera matando gaviotas por error. ¿No os parece gracioso? 

Pero no se lo parecía. Me dijeron que como les diese puntos de experiencia por gaviotas en lugar de gules no jugarían nunca más conmigo y además, escupirían en mi porción de pizza cuando yo no mirara. Y lo de la pizza vale, pero yo quería jugar.
¡Jajaja! Somos superchungas de matar.

viernes, 3 de julio de 2015

Forbidden Lore (El saber prohibido)



Dos años después de la caja negra llamada “Reign of Terror”, apareció desde las brumas una segunda caja, de nombre “Forbidden Lore” que venía a expandir y ampliar (lo que viene a ser lo mismo) el mundo de Ravenloft. Y aunque no era un elemento imprescindible para jugar, el contenido de la misma hacía que mereciera mucho la pena hacerse con ella, cosa que he hecho yo, con 23 años de retraso. Así que como hice con la otra, voy a dar paso al despiece de la misma.

En primer lugar nos encontramos con cinco libros que… Sí, sí, cinco libros, pero pequeñitos, de 32 páginas cada uno. La verdad es que podrían haberle puesto una buena encuadernación y sacarlo en uno solo, pero por lo visto éste sería el modo de presentación de todas las cajas que irían apareciendo en el futuro. Pero vamos a los libros.

El primero se llama Cryptic Allegiances y describe varias sociedades secretas existentes en Ravenloft, tanto malignas como aquellas dedicadas a luchar contra el mal.
El segundo es Dark Recesses y  trata el tema de los poderes psiónicos en Ravenloft y la conversión de personajes atashianos; hay que tener en cuenta que ni la psiónica ni Atash (Dark Sun), existían cuando la “Black Box” por lo que era necesaria una actualización; además, nos describe Kalidnay, una nueva isla venida de ese mundo desértico.
El tercer libro es Nova Arcanum, que modifica algunos conjuros de temprana aparición y añade algunos otros propios de Ravenloft.
El cuarto, Oaths of Evil, habla sobre las maldiciones, controles de poderes y describe algunos objetos malditos únicos.
Y el último, The Walking Dream, habla sobre los vistani y explica cómo utilizar en el juego las cartas del Tarokka, así como los dados de Dikesha para dar una ambientación única a nuestras partidas. Y ahora os preguntaréis… “¿Qué es eso del Tarokka y el Dikesha?” Pues os lo explico en seguida.

Uno de los elementos más llamativos de esta caja son precisamente unos dados raros y un mazo de cartas. Las cartas se utilizan como cartas del tarot, solo que más “Dungeonizadas” para predecir el futuro de los personajes. Generalmente al principio de una partida los personajes se encuentran con una gitana que habla de forma críptica y les invita a pasar a su carromato para conocer su futuro. La lectura puede transcurrir de tres formas diferentes; puede ser amañada (lo que viene a ser haciendo trampas, el libro explica cómo), puede ser “libreinterpretada”, que no deja de ser una trampa pero más sutil; o en el caso de algunos módulos, éstos transcurrirán por una dirección u otra según la visión de la gitana. Los dados de Dikesha funcionan de un modo similar, aunque su uso se reduce al dominio desértico-egipcio de Har Akir.

Finalmente tenemos un mapa desplegable (me encantan esos mapas) con las bases de operaciones de las sociedades secretas y el  nuevo dominio de Kalidnay.
Y eso es todo, que no es poco.

Resumiendo: Puede que esta caja no sea imprescindible, pero tiene unos contenidos más que apetecibles para ampliar nuestro Ravenloft, además de los dados, que al contrario que las cartas, ya no volvieron a ser vistos en futuras reediciones.

miércoles, 1 de julio de 2015

Realm of terror (El reino del canguelo)





Aunque Ravenloft apareció como modulo en el 1983 con una segunda parte en el 86, no sería hasta 1990 cuando la buena gente de TSR decidió publicarlo como un escenario de campaña completo. Al parecer, la ambientación de terror gótico había calado entre algunos jugadores, incluso más que los dragones y los orcos que definían hasta el momento al Dungeons&Dragons, y decidieron probar suerte con la llamada “black box”.

Esa caja negra, la cual ahora tengo en mis sucias y despreciables manos es una de esas maravillas del rol que al verla sabes que pertenece a tiempos pasados. Aunque no es demasiado grande (la mitad de gruesa que las cajas de vademécum que se publicaron años después en España), contiene todo lo necesario para jugar, además de algunos extras que nos pueden ser de mayor o menor utilidad, pero que se agradecen y le dan color a la ambientación. 
Pero voy a detallar el contenido.

En primer lugar nos encontramos con el libro “Realm of terror”; 150 páginas en las que se describe el mundo de Ravenloft, sus dominios, sus lores, nuevos monstruos, así como las famosas reglas de miedo, horror y locura tan características, junto con consejos y trucos para hacer sufrir a los jugadores.

La caja también contiene, como no, dos mapas desplegables tipo poster de las tierras del núcleo y otro de las islas, totalmente a color y, aunque no tan detallados como los que aparecían en, por ejemplo, Reinos Olvidados, imprescindibles para jugar. Y por si fuera poco mapa, dos más detallando las principales ciudades del núcleo.

Además de eso, en el interior encontramos gran cantidad de láminas de cartón. Algunas son ilustraciones que en su reverso contienen las tablas más importantes para el juego; otras nos muestran retratos de las principales familias de Ravenloft y datos sobre sus miembros; y otras son ilustraciones de los principales castillos, en perspectiva, y con descripciones de los mismos.
Y como colofón, una plantilla transparente hexagonada para, supongo, calcular las distancias sobre los mapas.
 
Esto viene a ser. más o menos, lo que contiene la cajita.
Como podéis ver, la caja viene completita y, a pesar de que tiene 25 años, es posible encontrarla a buen precio y en buen estado en las principales webs de vender cosas (a mí me salió por 30€ en ebay), y aunque no era la única ambientación de este mundo (posteriormente salió una expansión de ésta, además de la caja roja y el Domains of Dread, pero de eso hablaré en otra entrada), sí es la mejor para empezar a conocer esta apasionante ambientación.

viernes, 26 de junio de 2015

Ha llegado el "sacotanga"



Sé que en este blog no suelen tratarse temas de moda y que para esas cosas ya tengo el otro, pero a veces aparecen cosas tan geniales y en cierto modo, tan relacionadas con nuestros hobbies, que merecen estar aquí. Tal es el caso de la nueva tendencia en moda íntima masculina: El sacotanga.
 
Chan-chán-chaaaan!
El susodicho no es más que una pequeña bolsa que se anuda en la base de los testículos y el pene, apretando un poco para que no se caiga sola, pero sin pasarse que si no se nos pueden gangrenar los genitales, y que nos permite ir por ahí haciendo el ridículo más espantoso. Pero, si nos fijamos bien en el saquito veremos que se le puede encontrar otro uso. Sí, damos y caballeras: Bolsita de dados.

Y ahora os preguntaréis a grito pelado: ¿Y para qué queremos un sacotanga si ya tenemos bolsas de dados en casa? Pues muy fácil. Para hacer combos. Es decir… Ahora podemos guardar los dados en la ropa interior sin problemas. Ya no tendremos que esconder los dados de los vecinos para que no descubran que jugamos a cosas de asesinos. Podremos ir a jugar a la playa a juegos de esos indis que no requieren ni fichas ni nada con las manos libres. Y además, cuantos más dados, más paquete marcamos y más impresionamos a las chavalas del lugar. Y así, esto último puede revitalizar algunos juegos a los que ya no se jugaba. ¿Recordáis a toda esa gente que criticaba el primer Shadowrun por la gran cantidad de dados que se requería? Es posible que tengan que tragarse sus palabras cuando vean la ocasión de rellenar sus sacotangas con medio centenar de dados de seis.

Podría hablar mucho más sobre las posibilidades de esa prenda, pero estos asuntos de moda lo que necesitan no son palabras sino alguien que marque tendencia; es por ello que yo ya tengo encargado el mío, el cual pienso lucir en las próximas jornadas “Rol en Quart” este verano, a ver si creo escuela… O soy lapidado, que también podría ser.
Además lo tenemos en varios colores.

jueves, 18 de junio de 2015

Buscando la abstracción





Diez y media de la noche,  sentado en la parte incómoda del sofá al lado de mi esposa. En la tele hacen un programa interesantísimo que parece fluctuar a una velocidad temporal mucho más lenta que la realidad. Me aburro. Apoyo mi mano en su muslo y cuando comienzo a deslizarla hacia arriba, veo el reflejo del filo de un cuchillo de carnicero asomando a su lado. Retiro la mano. Suspiro. Miro alrededor, nervioso. Y al final me armo de valor y aprovechando que van a publicidad se lo digo: “Cariño, necesito ir al lavabo”. Ella me mira extrañada y me responde: “Como quieras, pero piensa que durante la publicidad van a revelar el rostro del hombre con quien perdió la virginidad la cuñada de Belén Esteban”. “Podré vivir sin ver esa cara” le respondo y me voy al aseo.

Una vez allí, cierro la puerta y paso el pestillo. Bajo la tapa del váter y abro la cisterna con mucho cuidado para no hacer ningún ruido que delate mis intenciones clandestinas. Del agua saco una bolsa de plástico completamente hermética y tras secarla bien, extraigo de su interior el “Genertela, encrucijada de las guerras de los héroes” y me siento en una toalla en el suelo, con la espalda apoyada en la bañera y empiezo a hojearlo.

Y me pierdo entre los frondosos bosques aldryanis, las escarpadas colinas de los heortlingas, las tuneladas montañas repletas de mostalis y las vastas extensiones uz del Dagori Inkarth. Y me siento como un habitante más del Valle del Zola Fel, un urbanita de Glamur y un rebelde resistiendo en el interior de Murallas Blancas. Y siento los vientos gélidos de Valind en mi rostro, la aridez de los Yermos y la brisa marina de Teshnos… Y así pierdo la noción del tiempo.

Los golpes a la puerta me devuelven a la realidad. “¿Estás bien? ¿Por qué tardas tanto?” me pregunta mi mujer desde fuera mientras yo me revuelvo sobre mí mismo tratando de recuperar la compostura. “Es que… Estoy un poco estreñido. En seguida salgo” le respondo; pero mi excusa parece no surtir efecto y los golpes en la puerta se intensifican. Vuelvo a meter el libro en su bolsa, la cierro cuidadosamente y la sumerjo de nuevo en el agua. Los golpes aumentan y el pestillo comienza a ceder. No tengo tiempo para improvisar nada, así que recurro al Plan-B.

Meto la mano en la cisterna otra vez y saco otra bolsa, más fina, de la que extraigo una revista porno “Hustler”. Cierro la cisterna, me bajo los pantalones y abro la revista por una página al azar en la que se ve a una joven con el cabello decolorado degustando con deleite una eyaculación. El pestillo cede y mi esposa me pilla en esa embarazosa situación. “¿Pero otra vez?” me grita, “Si ya tuvimos sexo el viernes”. “Ya, pero es que… estamos a miércoles y…” Entonces tira la revista al cubo del reciclaje de papel y vuelvo al sofá donde una serie de rostros deformados por las operaciones estéticas gritan sin parar. Pero la realidad no me afecta, pues mi mente sigue en Glorantha, donde la magia es real y tangible, los animales hablan y las sacerdotisas de Uleria siempre están dispuestas a proporcionar orgasmos interminables a los pobres desfavorecidos.

Edito: La visión de mi adorable esposa que s emuestra en esta entrada no tienen ningún parecido con la realidad. Y quiero que conste que esto no lo estoy escribiendo bajo ningún tipo de amenaza o chantaje sexual.