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sábado, 22 de marzo de 2014

El diario de Kas' (BB5)

Por fin todo esto ha terminado. Esta misma mañana hemos partido del estadio entre vítores y felicitaciones varias de los escasos hinchas que se unieron a la causa estos dos últimos partidos. Es curioso cómo acostumbrando al público a un espectáculo deplorable, se emocionan ante un resultado mediocre, como el de mis dos últimos partidos.

El primero fué contra unos orcos que comenzaron adelantandose en el marcador en el primer tiempo, pero que uno d emis necrófagos logró empatar en el segundo; cuando el árbitro pitó el fin del partido, el público estaba emocionado con la primera no-derrota de los Escrofulosos.
Y en este último, contra otro equipo de no muertos de tierras lejanas, favoritos en esta liga, logramos mantener el marcador 0-0 durante todo el partido, lo que fué considerado toda una proeza por el público.

¿Habré mejorado como entrenador? Lo dudo. Lo único que viene a mi mente es que mis esbirros, aún muertos y sin un cerebro en sus cráneos vacíos, son capaces, por algún motivo que se escapa a mi conocimiento, de aprender y mejorar, aún lentamente, lo que solo aumenta mis ansias de llegar a mi destino.

Así que digo adiós a este infame deporte, si se le puede llamar así, reconociendo muy en mi interior, cierto desánimo. Puede que si hubiese durado un poco más, mi equipo no hubiese quedado el último; puede que hubiesemos logrado cierto reconocimiento, ingresos, fama... Puede que la final... Pero ahora debo apartar de mi tales ensoñaciones. Soy Kash' de la casa Carria y mis anhelos van mucho más allá de eso.

Nota de Capdemut: Como habréis podido comprobar, decidí rescatar a Kash', mi nigromante de Warhammer para relatar una liga de Blood Bowl online. La idea original de estas entradas era presentar mis miniaturas pintadas y es algo que quiero hacer en un futuro, a pesar de mi desánimo con ese ejército. Volveremos a saber de Kash' en cuanto termine las que llevo como dos años pintando.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El diario de Kash' (BB4)

Hoy no ha sido un mal día después de todo. Mis escrofulosos debían enfrentarse a un equipo de altos elfos del que dependía mi vida. Preparé a los no muertos para el partido basándome en la experiencia contra los otros elfos, pero nada podía lograr que ganaran, como después comprobé.

El partido comenzó y los altos elfos, ataviados con las más bellas piezas de joyería y tejidos, comenzaron un juego basado en las esquivas y los pases que dejó a mis esbirros paralizados; y ahí debo reconocer que de algún modo me hechizaron. Su juego grácil, la precisión de sus movimientos y la coordinación de todos los miembros del equipo hicieron que me quedara embelesado contemplandoles y a duras penas me diese cuenta del estado del marcador. Eso, por primera vez me parecía un deporte.

Cuando llegó el descanso ya perdíamos 3-0 y un vistazo fugaz a los asientos de mus hinchas me devolvió a la realidad. Me miraban llenos de odio y uno de ellos, un hombretón enorme, sin apenas dientes y los brazos tan gruesos como mi pecho, dibujó un número 1 con su índice y después se pasó el pulgar por la garganta a la vez que sacaba la lengua. Asentí con la cabeza, nervioso al saber qué me estaba diciendo. O lograba que los mios marcaran al menos un touchdown o podía ir despidiéndome de todo.

Y justo en ese momento uno de mis necrófagos se hizo con el balón y corrió hacia la zona contraria aprovechando un hueco en la defensa contraria pero con varios elfos detrás de él. Los necrófagos son rápidos, no cabe duda, pero esos malditos elfos lo eran más. Le iban a atrapar, seguro. Lleno de desesperación me concentré y absorbí algo de la magia que flotaba en el aire, dirigiéndola casi involuntariamente hacia el necrófago que, repentinamente pareció invadido por una fuerza y vitalidad inesperada y dejó atrás a sus rivales en una imposible carrera que le llevó a anotar el tanto. El público rugía y yo noté como todos mis músculos se relajaban.

Al finalizar el partido pensé que sería una buena idea celebrarlo con mis hinchas. Al fin y al cabo ellos eran los únicos que permanecían a mi lado y, aunque escaso de monedas, solo eran cuatro a los que debía invitar a bebida en la más oscura taberna del puerto. Al salir, pensé que mis necrófagos también debían ser recompensados, así que emboscaron a mis hinchas a la salida y disfrutaron devorando su carne en la oscuridad. Les despedazaron con deleite a todos, excepto al grandullón. Me vendrá bien un nuevo jugador para el proximo encuentro.

miércoles, 5 de marzo de 2014

El diario de Kash' (BB3)

Esto no debería estar saliendo así. Se han celebrado dos partidos más y en ninguno de ellos mis esbirros han sido capaces de anotar un solo tanto. Primero fueron las amazonas; pensaba que un equipo formado íntegramente por mujeres, sin apenas protección, serían incapaces de detener a mis engendros muertos vivientes pero me equivoqué; eran tan rápidas como los elfos y tan duras como los enanos. Y después fué un equipo nigromantico, al igual que el mio, pero que contaba entre sus filas con bestias híbridas de lobo y hombre que parecían salidas del rincón más oscuro de un bosque; y tampoco tuvimos nada que hacer.
Pero lo peor no es la derrota, pues eso era algo predecible y aceptable en mi plan. Lo peor es que hoy he recibido una carta de mi club de fans (malditos lunáticos, yo no les pedí que me siguieran), diciéndome que, o mis Escrofulosos marcan un tanto en el proximo partido, o eso será lo último que vea en mi vida.
Ahora me debato entre una huída sigilosa, abandonando con ello mi propósito de moverme hasta la frontera con Bretonia para seguir con mis planes, o participar en el siguiente partido y lograr que esos descerebrados marquen un touchdown... Para salvar mi propia vida.

lunes, 3 de marzo de 2014

Diario de Kash (BB2)

Hoy se ha celebrado el segundo partido de esta liga, tan absurda como incomprensible. De no ser por la capacidad de viajar a través del imperio libremente, ya habría abandonado, especialmente después de lo de hoy. 

Esta vez nos enfrentabamos a un equipo de elfos y después de la experiencia con los asalvajados enanos, parecía fácil. Di instruccioes a mis jugadores, especialmente al grandote, para que jugaran sucio y atacaran sin piedad a sus frágiles rivales. Y el partido comenzó bien. Con cada empujón y zancadilla, un elfo caía al suelo aturdido; había sangre, huesos rotos y dientes volando por doquier. Es curioso, pero el espectáculo parecía gustar a los espectadores y ello se me contagió de algún modo. Me cuesta admitirlo, incluso comprenderlo, pero por un instante fuí capaz de alcanzar a entender el porqué de la emoción de este... bueno, deporte.
Pero muy pronto las tornas cambiaron. Los elfos supieron reaccionar y, aprovechando su agilidad y velocidad emprendieron un juego de esquivas, saltos y pases que convirtió a mis no muertos en simples obstáculos inmóviles en medio del campo. El rugido de los fans se volvió contra mi y, después de la derrota tuve que abandonar el campo escoltado por mis propios jugadores, que recibían pedradas e insultos a partes iguales.

Maldita sea todo.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Diario de Kash' el Roto (BB1)

Este es un deporte de salvajes. No digo que sea especialmente civilizado el asesinar a un jugador profesional para devolverlo de nuevo a la vida convertido en un ser sin alma a mis órdenes, pero, ésto es de locos.
Conseguí inscribirme en la liga de un modo sorprendentemente fácil, como si el llamarse entrenador de bloodbowl otorgara algún tipo de poder sobre la moral y la ética que convirtiera algo tan despreciado en el imperio, como es la nigromancia, en un simple truco de magia para divertir al populacho. Después solo tuve que formar un equipo con tres de mis necrófagos y un puñado de esqueletos para, automaticamente, lograr un puesto en las tablas y encontrarme con una pequeña hinchada dispuesta a apostar por mi equipo. "Los Escrofulosos de Kash'" los llamé. Finalmente, decidí "fichar" a un jugador de verdad que había sufrido un pequeño accidente saliendo algo bebido de una taberna a altas horas de la noche y al que mi magia alzó de nuevo. Y muy pronto pude ponerles a prueba.

El primer enfrentamiento fué contra una panda de enanos. Reconozco que no pensé en ningun momento que sería fácil ganarles, pero lo que sucedió me superó. Uno de mis necrófagos se hizo con el balón, pero al ver a los enanos correr hacia él, con sus barbas y sus crestas rojas se asustó y lanzó el balón al nuevo fichaje, al que los enanos apenas le llegaban a la cintura. El nuevo jugador, al que apodé "la momia" apenas tuvo el balón en sus manos cuando los enanos le placaron salvajemente. La afición parecía más emocionada con el juego sucio que con la posición del balón, y los enanos parecían dispuestos a darles lo que querían. A partir de ese momento los huesos de mis esqueletos comenzaron a volar por todas partes con cada golpe de los imparables matadores enanos y los necrófagos, a pesar de su velocidad, fueron incapaces de evitar la derrota. Al final recibimos 2 touchdowns y no fuimos capaces de anotar uno solo. Habrá que replantear la estrategia.

martes, 11 de febrero de 2014

Diario de Kash' el Roto

Blood Bowl
Creo haber encontrado un modo seguro de viajar. Después de dias buscando la forma de salir de esas criptas y mover a mis siervos por los transitados caminos del imperio sin llamar la atención de los soldados, creo haber dado en el clavo. No será necesario avanzar de noche ni caminar campo a través evitando hasta las más pequeñas aldeas. No. Nos moveremos por las carreteras principales y entraremos en las ciudades como si nada... Gracias a ese estúpido deporte.

Encontré un cartel por casualidad en la pared de una taberna en la que mis "amigos" habían tenido que entrar en busca de "víveres". Nunca podré acostumbrarme a la necesidad de alimentarse de los necrófagos; ni siquiera sé si llegaré a comprender si están vivos o si solo son cadáveres animados que conservan el hambre aumentado de cuando estaban vivos. El caso es que ese cartel anunciaba una inminente liga de Blood Bowl, un deporte violento y extremadamente popular del que nunca me he sentido aficionado.

Todavía recuerdo los partidos amistosos que se celebraban en los cuarteles en mis tiempos de recluta y en los que, después de verme obligado a participar, siempre acababa herido o lesionado (y a los que debo mi apodo de "El Roto"). El Blood Bowl siempre ha sido popular por permitir la participación a todas las razas existentes, incluyendo a los skaven o incluso a los mutados siervos del caos; algo insólito, si, pero que me brinda la oportunidad de presentar un equipo con mis siervos. Si así lo hago, tendré el salvoconducto para moverme a través de cualquier ciudad durante la liga y así alcanzar mi objetivo de llegar hasta Silvania, donde espero encontrar la tranquilidad para asentarme y proseguir con mis estudios.

viernes, 1 de marzo de 2013

Diario de Kas' el Roto, Parte 5

Voces

Los ruidos no me dejan dormir. En esta oscura y húmeda cripta no solo los ruidos habituales me atormentan. Ya me había acostumbrado a los sonidos guturales que usan los necrófagos para comunicarse y los chillidos y crujidos de las ratas que se cruzaban en su camino convirtiéndose en su alimento. Los esqueletos animados de mis antiguos compañeros también llenan estos muros con los ecos sordos de huesos entrechocando; No comprendo por qué no dejan de moverse en todo el tiempo.

Pero estas últimas noches he podido sentir algo más. La inquietud que se siente cuando alguien observa, corrientes de aire inexplicablemente frío y susurros casi inaudibles junto a mi oído. Puede que simplemente me esté volviendo loco. Puede que la falta de sueño afecte a mi cerebro. O quizás sea la magia oscura que creo controlar, la que me está dominando, llevándome hacia un estado en el que no sea consciente de mis actos. Puede que todo se reduzca a eso; Puede que el poder controle a los hombres y no al contrario.

Necesito salir de aquí. Necesito sentir el aire fresco y que la luz del Sol toque mi piel una vez más. Necesito dejar estas frías paredes de piedra y buscar un lugar digno donde vivir y poder seguir con mi estudio para convertirme en quien quiero ser.

 
Y estos simpáticos bichejos etéreos son el origen de las voces que tanto molestan a Kash'

NOTA: Teniendo en cuenta que he cambiado mi ejército de Warhammer de muertos vivientes a skaven y que voy actualizando este diario a medida que pinto mis miniaturas, supongo que, aunque no abandone el proyecto, si avanzará de forma más lenta aún.  Asi que si hay alguien leyendo esto... paciencia.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Diario de Kas' el Roto, Parte 4

Huesos


Donde deberían estar sus ojos sólo hay dos cuencas vacías, oscuras, terribles… Pero son capaces de ver. Sus miembros descarnados no poseen ni un músculo o tendón… Pero sostienen sus armas y se mueven con relativa destreza. Los esqueletos de los que fueron mis compañeros han regresado a la vida, si es que puede llamársele vida a ese estado de animación y sirven a todos mis propósitos. Y todo gracias a una magia oscura que apenas logro dominar y a la que no me acerco siquiera a comprender.

Han pasado varios días desde que realicé el conjuro y he podido comprobar que no se trata de una simple ilusión mágica. No tiene nada que ver con ese embaucador que me asombraba de niño haciendo caminar una silla en medio de la plaza del pueblo. Esto va más allá. He podido notar que aquellos que tenían una amistad más estrecha en vida, siguen unidos tras la muerte y que cuando les mando formar o luchar, lo hacen con la misma formación y habilidad que cuando entrenábamos durante las instrucciones. ¿Por qué? Si no queda ni un gramo de cerebro en sus cráneos, cómo es posible que puedan recordar algo de quiénes fueron cuando todavía corría la sangre por sus venas. Y eso me hace pensar.
Si usara mi magia sobre los cadáveres de aquellos que fueron realmente hábiles en vida, quizás conseguiría rodearme de mejores guerreros. ¿Y porqué no usarla también sobre bestias, monturas y otros seres? Mi imaginación me lleva a fantasear con el poder que podría llegar a dominar, pero debo mantener los pies en el suelo. Ahora que mi venganza está cumplida, puede que haya llegado la hora de moverse, salir de estas criptas y buscar nuevos horizontes.

Y estos son los esqueletillos en cuestión. Falta darles algún último retoque, pero básicamente van a quedar así.

sábado, 6 de octubre de 2012

Diario de Kas' el roto, Parte 3



Venganza

Esta va a ser una noche larga. Al anochecer hemos salido de nuestro escondite, una decena de necrófagos liderados por Roehuesos y yo. Nos hemos deslizado sigilosamente tras los barracones y a una distancia prudencial he invocado uno de los oscuros conjuros del libro. Los necrófagos confían en mi y tras ver los efectos de mi magia todavía más; Se han vuelto más veloces e implacables y lo han demostrado con creces en el ataque. Han saltado sobre mis antiguos compañeros sin piedad, cuando estaban desprevenidos o durmiendo. No han tenido ninguna posibilidad. Una veintena de soldados inexpertos, mal equipados y sorprendidos contra unos seres nacidos para arrancar la carne y destrozar los huesos. Yo aguardaba en las sombras, sanando a aquellos que eran heridos y viendo con una mezcla de terror y satisfacción, cómo aquellos que me habían humillado durante años eran salvajemente destrozados por mis nuevos compañeros.
Cuando saltaron las alarmas y llegaron los refuerzos solo quedaban un par de cuerpos en los barracones. Los necrófagos se habían llevado a los demás, para completar la segunda parte de mi plan.
Trato de dormir pero no puedo. Oigo como ellos les devoran. Siguen mis órdenes pero sé que disfrutan con el festín. Lo merecen, unos y otros. Solo lamento no haber dado la cara; No haberme presentado ante ellos para que supieran quién iba a acabar con sus vidas. Puede que haya sido un cobarde una vez más, pero lo importante es la victoria y que… todavía no he terminado con ellos.

Y aqui tengo mi microejército por el momento: Kash' y una unidad de 10 necrófagos. En la proxima entrada del diario... ¡Esqueletos!

sábado, 22 de septiembre de 2012

Diario de Kash’ el Roto pt3



Tercera entrada: Bajo el cementerio



Pasan las semanas y los meses y la vida en los barracones se me hace cada vez más difícil. Los juramentos de hermandad y lealtad entre soldados quedan en nada cuando los oficiales no están mirando y los abusos y humillaciones a mi persona son cada vez más frecuentes y difíciles de soportar. Siempre me encargan las peores tareas, me guardan la comida más podrida y duermo en el colchón más mojado.
Mi único refugio es el libro. Cuando tengo ocasión me dirijo al cementerio local, no muy lejos de aquí, donde lo tengo guardado y estudio con avidez sus secretos. Eso es lo único que hace que pueda soportar la vida a la que me he visto abocado. Lo único capaz de hacerme soñar en algo diferente… algo sin duda mejor.

Anoche sucedió algo. Algo extraño, violento y revelador. Estaba sentado en el interior de la cripta donde me refugio a estudiar cuando oí el sonido de botas sobre la hierba y las lápidas y algo que parecía un gruñido inhumano. Me asomé curioso y descubrí a media docena de soldados que habían rodeado a un humanoide de aspecto bestial, corrupto, con el cuerpo adornado de huesos y cadenas. Los guardias le habían rodeado y se disponían a darle muerte cuando, sin saber porqué, me sentí impulsado a actuar. Mi instinto llevó mi mano a la empuñadura de la espada, pero rápidamente, los cánticos y movimientos de uno de los conjuros del libro afloraron en mi mente, como si llevaran tiempo esperando a ser ejecutados. Lo siguiente fue confuso: La tierra pareció sacudirse con una descarga de energía oscura procedente de mí mismo y docenas de brazos podridos, esqueléticos, surgieron del suelo mojado en busca de sus objetivos. ¿O debería decir mis objetivos? Los soldados se sorprendieron ante la repentina aparición de los muertos vivientes y tras una breve lucha, huyeron del lugar. Yo quise hacer lo mismo, pero el ser al que acosaban ya me había localizado y venía hacia mi. Para mi alivio, parecía poseer una inteligencia limitada pero suficiente como para ser racional y era capaz de articular frases sencillas en mi idioma; El solo hecho de pensar que tal monstruo podría haber sido alguna vez un ser humano me aterrorizaba… y me fascinaba a la vez. Dijo llamarse “Roehuesos” y ser un ghoul, hablaba en plural de si mismo y decía vivir bajo el cementerio. El ghoul parecía sentir una admiración sumisa con la nigromancia y reverenciaba cada una de mis palabras y movimientos, como si de un dios me tratara. Acto seguido me acompañó a su hogar, bajo una antigua cripta muy cerca de mi lugar de estudio; Allí casi una docena de ghouls, se ocultaban del mundo y vivían de forma ordenada, como una pequeña comunidad esforzándose por no molestarse unos a otros. Me ofrecieron un lugar entre ellos; Parecían sentirse más seguros con mi compañía… Y lo acepté. En la cripta podría estudiar sin miedo a ser molestado y avanzar en mi ¿obsesión? por convertirme en nigromante. Además, la servidumbre de esas criaturas podría serme muy útil en el futuro. Puede que la venganza esté más cerca de lo esperado…

 Y ahi va mi primera unidad para el ejército, montaditos y pintaditos, preparados para entrar en combate. A pesar de mis esfuerzos por pintarlos "bien", al final como siempre, los dejo como los dejo pero para tropa básica ya valdrán.

sábado, 25 de agosto de 2012

Diario de Kash' El Roto pt2

Si alguien ha estado por aquí hace poco, habrá notado que el formato de esta "Saga de Kash'" ha cambiado significativamente, sustituyendo el estilo narrativo por el diario. La razón para ello es que creo que queda más bonito y ya que esto acaba de comenzar, podía permitirme reescribir lo hecho.

Segunda entrada: Una decisión arriesgada
Escribo estas letras tratando de controlar mi alterado pulso. He hecho algo que posiblemente cambiará mi vida, aunque todavía no sé si para bien o para mal. Llevo semanas escuchando rumores sobre una cruzada en Waldenhof cerca de la frontera con la infame Silvania, tierra que se dice repleta de vampiros y muertos andantes. Allí, un batallón de hombres, liderados por mi propio padre, acorralaron y apresaron a un nigromante, un hombre capaz de alzar a los muertos y escudarse tras ellos para luchar contra sus enemigos. Un ejército de seres sin voluntad, sin miedo, sin motivaciones más allá de obedecer a su único señor… La idea comenzó a perseguirme día y noche. No fue difícil saber donde custodiaban al prisionero con todas sus pertenencias, ni tampoco arrebatarle la llave a mi padre; Llegar hasta allí fue sencillo aprovechando mi posición de recluta y sin ninguna intención de rescatar al nigromante, si me apropié de una de sus pertenencias: Un tomo arcano forrado de piel negra como la noche titulado “El Saber de Los Vampiros”. La desaparición del libro, al parecer, acarreará consecuencias nefastas para mi padre, que ha fallado en su misión como custodio y espera a ser, posiblemente degradado. Pero eso no me importa demasiado. Yo no puedo caer más bajo de donde estoy ahora y espero que, con el libro en mi poder, las cosas puedan cambiar a mi favor.

martes, 14 de agosto de 2012

Diario de Khas' el Roto pt1

En esta nueva sección del blog voy a narrar la historia y progresos de Khas, carria, el nigromante. Es solo una excusa para ir hablando de mi nuevo ejército de Warhammer Fantasía e iré actualizando la historia con fotos de las miniaturas a medida que las vaya montando y pintando, así como de las futuras batallas que me esperan. 



Primera entrada: El origen de la oscuridad

Mi nombre es Khas de la casa Carria, aunque mis compañeros me llaman “El Roto”, pero eso es otra historia. Nací en la ciudad imperial de Glamour, en Sombra plateada, corazón del imperio. Soy hijo de un alto rango militar, y es por eso que ahora estoy sirviendo al imperio, recibiendo instrucción para convertirme en un soldado. Y ahí reside mi desgracia y el motivo por el que escribo este diario, ya que este nunca ha sido mi deseo.
Mi forma física no es la de un hombre de armas, pero mi padre no quiso escucharme cuando le dije que quería dedicarme al estudio; Ni siquiera la ingeniería militar le convenció, ya que él es un orgulloso hombre de armas y me obligó a permanecer aquí, donde soy continuamente humillado por los que se supone que son mis compañeros. “El Roto” me llaman, haciendo burla a mi escasa capacidad física. Apenas soporto el peso de la armadura y las largas horas de practica con la espada debilitan mis brazos y piernas hasta la extenuación. Me refugio en estas páginas en mis escasos momentos de descanso y soledad. Bendita soledad.