domingo, 20 de mayo de 2018

Usagi Yojimbo: el juego de rol



Ya comenté en este mismo blog mis impresiones sobre el comic de Usagi Yojimbo, hasta el momento conocido por mi como “el conejo samurai ese” y cuan magistral obra de arte me había parecido. Y como suele pasar en estos casos, recibí varios comentarios, especialmente en G+ donde además de instigarme a seguir gastando dinero en esta serie, me informaban de que existía un juego de rol, ya descatalogado, del mismo. Ya no pude dormir por las noches.

Encontrar el juego en tiendas era aparentemente imposible a pesar de que en su día lo publicara una editorial todavía activa como es Nosolorol, así que tuve que introducirme en los bajos fondos ebayisticos y todocoleccionisticos y viendo que ni así, decidí adentrarme en el oscuro mundo del wallapop, donde igual te piden 500€ por un boli bic normal como intentan ligar contigo descaradamente. Y allí estaba, en manos de un señor que lo vendía a un precio irrisorio y aparentemente en perfecto estado me pude hacer con el libro que voy a comentar hoy:

Usagi Yojimbo, el juego de rol.

El libro tiene 200 páginas, tapa blanda y tamaño estándar con interior en blanco y negro y maquetación a doble columna con numerosas ilustraciones sacadas directamente de los comics. La portada es muy sencilla y muestra a Usagi con la espada en alto y la luna llena de fondo y curiosamente no dice nada de “juego de rol” ni qué vamos a encontrar en el interior. En el lomo sí que lo indica y la contraportada tiene un breve texto en el que explica un poco de qué va eso de los juegos de rol y que parece dirigido a los seguidores de los comics del conejo espadachín. Fue publicado en 2006 y en la primera página hay un bichito chafado, aunque sospecho que ese detalle es exclusivo de mi ejemplar.

La primera parte del libro tras la necesaria explicación de qué es un juego de rol y qué es eso de Usagi Yojimbo es la dedicada al trasfondo, historia y geografía de Japón. Para quien no lo sepa, la historia de Usagi se desarrolla en el Japón histórico, basándose en la historia real pero dejándose llevar también por los mitos y leyendas, consiguiendo un equilibrio entre historia y fantasía que seria mas cercano al “Tierra de ninjas” de RuneQuest que a “La leyenda de los cinco anillos”, por ejemplo. Luego tenemos una lista de los principales personajes que aparecen en la serie y ya vamos a la creación de personajes.

Me gustan los juegos que colocan la creación de pjs después del trasfondo y antes de las reglas. Me dan confianza, no sé. Creo que es muy acertado que los jugadores conozcan el mundo en el que se van a mover, luego elijan quiénes quieren ser y finalmente aprendan las mecánicas del juego, ya que así se evita el munchkineo (o como se diga) y se facilita la inmersión ambiental (toma ya).
En el caso de este juego nos dan a elegir los atributos básicos (Cuerpo, Mente, Voluntad y Velocidad), elegir la raza entre una gran variedad de animalitos, una profesión, habilidades, dones (una especie de habilidades especiales de uso limitado en algunos casos) y equipo.

El apartado de reglas es tan sencillo como curioso pues las tiradas se realizarán con dados mayores cuanto mayor sea la habilidad a usar, sumando dados adicionales por habilidad excepcional, atributos, carrera, dones… de modo que en uan misma tirada podremos lanzar gran cantidad de dados de distintas caras, pero no sumándolos si no eligiendo el mayor resultado. De igual modo se aplica en el combate (cuyas reglas son bastante más extensas y no voy a resumir aquí) y en las tiradas enfrentadas. A falta de probarlo en mesa podría apostar a que resulta cuanto menos, divertido.

Finalmente vienen las reglas de recuperación de heridas y dones, de creación de escenarios, listado de armas y como no, una aventura introductoria e ideas para crear las propias. Y como curiosidad final, una decena de hojas de personaje creadas y que representan a los personajes protagonistas del comic, incluyendo a Usagi por supuesto, así como un resumen de tableas.

En resumen y sin querer profundizar mucho en un juego que todavía no he tenido ocasión de probar, me parece un juego interesante, simple, simpático y que da al director la posibilidad de jugar las mismas aventuras del tebeo con los protagonistas originales o crear tramas complejas utilizando la gran cantidad de información del principio del libro.

Valoración final: Mola.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Savage Worlds (y que conste que esto no es una reseña)


Hace poco decidí actualizarme en lo que respecta a este mundillo rolero y sus tendencias y para ello me hice con un ejemplar del reglamento de Savage Worlds de HT Publishers ya que me resultaba curiosa la devoción de sus seguidores, la cantidad de escenarios que posee tanto en español como en inglés y la ingente cantidad de material “fanmade” del que dispone. Bueno… Decidir, decidir… Lo encontré de saldo en una tienda de segunda mano, lo reconozco, pero este dato es irrelevante a la hora de escribir esta entrada.

No voy a hacer un análisis del juego; para eso hay otros que lo hacen mejor y que incluso se leen TODO el manual, cosa que yo no soy capaz de hacer desde hace más de una década, pero sí quiero plasmar aquí algunas de mis primeras impresiones. La primera es que me parece que este juego cuenta con un sistema sencillo, con una inclinación clara a lo “old school” y creado para ser rápido y divertido. Se utilizan dados, tokens, cartas, miniaturas, plantillas (aunque las últimas tres cosas son opcionales) y va destinado a representar escenas de acción por encima de las narrativas. Lo segundo, sin embargo no me parece tan positivo y es que al tratarse de un reglamento ambivalente, el manual queda plagado de cosas que al final no usaremos (o no usaremos cuando juguemos a ciertas ambientaciones) como la magia, los objetos futuristas etceterísima. Y esto último que quede como opinión personal, ya que soy un desatre al ponerme a buscar en los manuales y encontrar “pescar con caña” junto a “movimiento en gravedad cero” en la misma página, me confunde todavía mas. Pero lo tercero y último que quiero destacar de este libro no hace referencia a mecánicas, sistemas o demás, si no a un párrafo muy concreto en la sección de consejos de dirección en el que da ciertas pautas para lograr jugar una partida. Vamos allá.

En este párrafo llamado “La noche de partida” los creadores del juego no se dirigen a los futuros jugadores como si fuesen chavales con todo el tiempo del mundo en sus manos si no que hacen mención a trabajo, familia, hijos… y aconsejan jugar por las noches, en un horario muy concreto (de 8 a 11 de la noche) para lograr reunir a la gente necesaria para la partida. No sé vosotros, que jugaréis y leeréis más juegos que yo, pero para mi fue toda una sorpresa encontrarme con este párrafo ya que pude visualizar a los creadores de este Savage Worlds como señores ya entrados en años que se encuentran con serias dificultades cuando quieren quedar para echar una partida. ¿Qué significa esto? Pues que el mundo del rol envejece y aquellos niñatos que jugábamos con 15-20 años ahora somos señores mayores con crios y esto ellos (los diseñadores) lo saben porque también han crecido con nosotros. ¿Es eso bueno o malo? Malo, por supuesto, ya que significa que nos hemos hecho viejos… y eso es algo que siempre va a peor.

Y ahora, como reflexión final, imaginar un manual de rol del año 2050 en el que se nos aconseja elegir un lugar tranquilo en el asilo para jugar, a poder ser cerca del gimnasio que nunca va nadie y tener preparadas las pastillas por si hay una escena de acción trepidante no nos de un patatús. No sé vosotros, pero yo me veo en esa tesitura. Y si no… El tiempo me dará la razón.

viernes, 20 de abril de 2018

Usagi Yojimbo, el ronin orejón




Hasta hace unos pocos meses, Usagi Yojimbo era para mi “ese conejo samurai de los tebeos” y realmente no me atraía lo mas mínimo. Me gusta bastante la cultura japonesa antigua, he dirigido en varias ocasiones el Tierra de Ninjas de Runequest, me he tragado (con deleite) unas cuantas pelis de Kurosawa y soy un absoluto fan de los videojuegos de Tenchu, pero lo cierto es que hay tanto material relacionado que me siento un poco saturado y este conejo orejón quedaba fuera de mis intereses. Pero estas navidades viendo la serie de las tortugas ninja con mi hija apareció el conejo haciendo un cameo y despertó mi curiosidad, la cual pude saciar al acercarme al poco a mi tienda de tebeos y encontrarme con un tomo enorme con las aventuras de este mamífero lagomorfo antropomórfico (que gilipollas me pongo cuando voy de listillo) y me lo llevé a casa para darle un vistazo. Y aluciné.

El tomo que me compré, una especie de biblia ilustrada de mas de 600 páginas lleva el título de “Usagi Yojimbo saga, volumen1”, aunque no es el principio de la serie si no varias minisagas recopiladas en no sé qué editorial, una de las cuales incluye otro cameo de mis queridas tortugas ninja. Comencé a leerlo con cierta decepción ya que me gusta comenzar las historias por el principio y además el hecho de que fueran todo animalitos me resultaba bastante chocante, pero no tardé en meterme de cabeza en la historia de Stan Sakai (el autor). Y es que este tebeo no es algo normal. Es una historia típica de samuráis (o ronin en el caso de Usagi) con toques de folklore japonés, fantasía y realismo en una proporción tan perfecta que al poco uno se olvida de que son animales lo que protagonizan esos relatos y acaba empatizando completamente con ellos.
 
Éste es el tebeo que yo tengo
Me considero un mal lector de cómics, ya que suelo leerlos de una forma muy superficial, sin recrearme demasiado en los dibujos y olvidándolos luego en un cajón, pero en este caso fui capaz de saborearlo lentamente, dosificado la lectura, repasando algunos capítulos y maravillándome con cada página, con cada conclusión, con cada ilustración… Entre esto y la cantidad de páginas me he tirado cuatro meses de lectura que he disfrutado como nunca. Así que ahora no me queda otra que  buscar mas material del bicho este, sean comics, rol o dibujos,  prepararme un buen cosplay conejero para los próximos carnavales y no sé, tatuármelo en el pecho o algo, ya veremos… Que a obsesivo no me gana casi nadie ;)

miércoles, 4 de abril de 2018

Esos juegos que recuerdo con cariño




De vez en cuando veo gente que hace listas sobre los juegos más vendidos, mejor valorados, a los que juegan más a menudo etc… Pero pocas veces veo listas (creo que nunca la he visto) que hable sobre juegos a los que uno les coge cariño, por un motivo u otro, y sea mejor o peor, se haya jugado mas o menos o le importe tres carajos al resto del mundo, se hacen un hueco en sus corazones roleros. Quizás porque este tipo de listas tan subjetiva son venden ni dan visitas y al final lo que todo bloguero de pro quiere es eso. Pero yo, como ya he perdido la esperanza de que éste sea un blog de referencia desde ahora hasta que me muera, voy a poneros mi top-5 de juegos de rol a los que les tengo cariño.

En primer lugar tengo que poner el Señor de los anillos básico, esa edición de Joc Internacional que venia con su cajita (o no) y sus mapitas (o tampoco). Fue el primer juego que dirigí, además con un éxito mas bien escaso al liarme y leer a los jugadores la parte dedicada al director y no permitirles mirar el trasfondo de los personajes que habían elegido. Salió mal pero eso es como el sexo, que al ser todos novatos no sabíamos como se hacía bien y quedamos relativamente satisfechos.
Durante una buena temporada ese sistema fue el mas usado en nuestra mesa de juego hasta que llegó el AD&D, juego del que no voy a hablar en esta entrada.

Luego llegó el Stormbringuer, también de Joc. Llevábamos ya un tiempo jugando los cuatro amigos de siempre cuando apareció Rafa, un nuevo miembro, con este juego bajo el brazo. Era mayor que nosotros, un poco raruno, tenía mucha experiencia (en el rol) y su misión era dirigir una sola partida para enseñarnos algunas cosas sobre nuestra recién descubierta afición. Acabamos jugando todo lo publicado por Joc y también lo de La Factoría.
El Stormbringuer/ Elric no solo nos dio muchísimas horas de juego sino que trajo a nuestras vidas a un amigo nuevo que aunque era mayor y algo raro, todavía seguimos en contacto hoy en día.

Otro juego a recordar era el Star Wars, también de Joc Internacional. Los que me conocéis sabréis que no soy muy fan de Star Wars; ni he visto las pelis ni sigo ninguna serie, libro o lo que pueda existir sobre ese universo. Es más, del juego de rol apenas jugamos un par de partidas. Lo que pasó fue que lo dirigía Cristian, el sexto miembro del grupo el cual al poco tiempo falleció en un accidente de trafico con tan solo 18 añitos. Quizás no recuerde mucho sobre ese juego, pero si recuerdo a Cristian, a su sentido del humor (esa nave espacial-vater era genial) y hasta día de hoy cada vez que veo la portada de ese manual recuerdo a ese amigo que ya no está. Por él y todas las horas que pudimos compartir, su Star Wars se ha convertido para mi en un juego especial (y espacial, juas juas).

Y para el cuarto voy a dar un salto editorial y de algunas décadas ya que saltaré al Cthulutech de Edge Entertainment. ¿Qué por qué ese juego? Sentaos junto al fuego pequeños, que s una larga historia.
Resulta que desde que me mudé, allá por los 25 años, no había encontrado un grupo con el que jugar medianamente fijo. La gente iba y venia, a algunos les gustaba, otros estaban por estar… Y así la desidia se apoderó de mi y acabé abandonando este bello hobby. Jugué a cartas, a muñequitos, a juegos de tablero… Pero no fue hasta dar con el Chtulutech en una estantería de ofertas en una librería que no fui capaz de volver a reunir a un grupo de jugadores estable. Por lo visto el juego le hizo gracia a la novia de un antiguo jugador que a su vez animó a otro y alguno mas que me saqué de la manga y voilá… De pronto volví a tener un grupo de juego estable con el que quedar de vez en cuando (una vez al mes era la media) y jugar. Jugar y jugar y terminar campañas y probar juegos nuevos y eso que algunos lamamos felicidad y alegría sin fin. Aunque bueno, como todas las cosas, terminó. Al final por compromisos, hijos, bodorrios y otras cosas la cosa quedó ahí. Pero nunca olvidaré ese resurgir temporal del buen rol. Del que se juega con buenos amigos con complicidad y ganas de vivir historias y aventuras.

Y finalmente… Tengo que volver a Joc Internacional. Y es que en mi etapa actual, la de coleccionista compulsivo, me hice con el Cazafantasmas, por estar diseñado por Gregg Stafford y también porque las pelis molan. Se me ocurrió leer este juego (no lo hago con todos) y me pareció una genialidad. Tanto que lo llevé a unas jornadas, reuní a un grupo de osados aspirantes a Cazafantasmas y pasamos una tarde divertida. Sin mas. Ni menos.
Puede parecer pobre, pero no lo es. Pasarlo bien dirigiendo en jornadas no es tan fácil y con el Cazafantasmas conseguí atesorar un recuerdo excelente. Además, he seguido jugando ocasionalmente con mi hija y eso ha hecho que el juego no se quede quieto en la estantería.

¿Habrá más? ¿Por qué no? Me gustaría pensar que dentro de unos años repetiré esta entrada añadiendo algún título mas, contar que he vuelto a jugar y que dirijo campañas de esas largas, que empiezan con unos personajes pidiendo limosna en un barrio de mala muerte para acabar convertidos en héroes legendarios….o al revés.


miércoles, 7 de marzo de 2018

Batallitas VS Warfare: La comparativa definitiva revisable




Esta entrada pretende ser una comparativa entre dos juegos que en realidad, son uno mismo: El clasico wargame “Fanhunter Batallitas” y el novedoso “Fanhunter Urban Warfare”. Mi intención no es la de hablar de sistemas de juego ni mecánicas generales de forma exhaustiva si no analizar las posibilidades y contenidos de cada juego para establecer similitudes y diferencias entre ellos. ¿Si? ¿Lo tenemos claro? Pues adelante.


Para quien no lo sepa, a principios de los años 90 apareció un juego de rol basado en el universo Fanhunter, creado por Cels Piñol. Ese juego, diseñado por un tal Chema Pamundi se hizo muy popular gracias al tono desenfadado del texto (no había un párrafo que no contuviera por lo menos tres gracietas) y a lo reducido de su precio (creo que cada librito costaba como mil pesetas, 6 de los actuales euros), lo que hizo que la gente no solo se lo comprara para jugar si no también para leerlo, tenerlo e incluso regalarlo. Como el éxito del juego de rol fue tanto, le siguió un wargame que se basaba en las mismas premisas de diversión y economía. Por aquellos años mi bolsillo no estaba para comprar miniaturas ni demás, así que agradecí la aparición del Fanhunter Batallitas y posteriormente su ampliación Suburbia, convirtiéndose en uno de mis juegos más jugados y disfrutados. Pero de aquello han pasado veinte años ya…
Relegado a un cajón, mi Batallitas estaba casi olvidado cuando me enteré de que Devir iba a sacar un juego basado en el mismo y llamado Fanhunter Urban warfare, esta vez acorde con los tiempos que corren, por lo que corrí cual galgo enconejado a por él. Los tiros y la violencia habían regresado a las calles de Barnacity y yo no quería quedarme al margen. Y ahora sí, vamos a por la comparativa esa.

1: Contenidos
Lo primero que uno ve al comparar ambos juegos son sus componentes.
El Batallitas se presentaba como un librito de tapa blanda y formato dina5 en cuyo retractilado (el plastiquito de fuera o precinto) venían cuatro tableros de cartulina impresos por ambas caras. Además teníamos los recortables, también en cartulina, para doblar y poner como personajes. También venía otra cartulina con los tokens. Resultado: Un formato mini, de cartulina no demasiado gruesa pero con ilustraciones muy bonitas y a color, que siempre se agradece.
El Urban warfare, en cambio, se presenta con una caja grande que incluye un mazo de cartas, fichas de las distintas tropas y personajes, dados de colores, tokens, elementos de escenografía (a modo de tokens mas grandes), cuatro piezas de tablero reversibles y 35 miniaturas de plástico. Hay que remarcar que desde las miniaturas al cartón de tableros y tokens son de gran calidad y justifican en cierto modo el elevado precio del juego, que son unos 70€
Aunque a primera vista el Urban Warfare sale ganado, hay que fijarse en otros detalles como que en el Batallitas venían cuatro facciones (fans, fans letales, fanhunters y tintín macutes) y en el Warfare solo dos (fans y fanhunters) y que el precio del nuevo juego es siete veces el del antiguo. Por otro lado, en el Batallitas existía el problema de que al ser todos los componentes de cartulina finolis, si a media partida alguien abría la puerta y había corriente de aire, podía salir el juego volando.
 
Aqui los dos juegos. ¿Adivináis cual es cual?
2: Jugabilidad
Ambos juegos funcionan con un sistema muy similar.
En el Batallitas cada miniatura disponía de unos puntos de acción con los que actuar (obviamente) durante su turno, mientras que en el Warfare eso se divide entre una acción de movimiento fijo y otra de acción. La diferencia no es demasiado notable y lo mismo pasa con las otras mecánicas: Fuego concentrado, cuerpo a tierra, alerta, coherencia de unidad… salvo algunos detalles, la sensación es la de estar jugando al mismo juego. Es cierto que en el Warfare han eliminado lo del “dado infernal” que daba mucha aleatoriedad al juego y han añadido una serie de habilidades al estilo warhammer como Armadura, Daño masivo, Parkour o Penetración X (oh si nena), así como algunas armas nuevas, además del modo de juego “Escaramuzas” para crear nuestras propias partidas basadas en puntos de tropa, pero en esencia viene a ser la misma experiencia de juego.

3: Longevidad jueguil
Todos sabemos que los juegos de tablero, al contrario que el rol o el parchís, acaban “quemándose” es decir que llega un momento en el que no queda mucho por ver/ disfrutar. Para ello en ambos juegos tenemos un modo campaña para jugarlo siguiendo un orden concreto y por qué no, coger ideas para crear nuestros propios escenarios.
En el vetusto Batallitas contábamos con un total de seis escenarios listos para jugar mientras que en el nuevo Warfare vienen ocho. ¿Mejor? Según como se mire, ya que a falta de probarlos, el hecho de que solo existan dos bandos (en lugar de los cuatro del Batallitas) puede que le quite mucha variedad.

Conclusión final
En el Urban warfare tenemos más cosas, hay magia, cartas de objetos que pueden encontrarse entre la escenografía… Pero leer el Batallitas es un cachondeo continuo y además el juego funciona a pesar de su alta aleatoriedad.
En mi humilde y despreciable opinión, el viejo batallitas ofrece mas diversión rápida, menos quebraderos de cabeza y además deja el regustillo de estar jugando a un clásico, eso si, lejos de ventanas abiertas, por favor. El Urban warfare, en cambio, es un juego actual, moderno y bien presentado, también rápido sencillo y divertido, pero que nos deja con las ganas de que salga la primera expansión, seguramente con los necesarios Tintín macutes y que implicará, como no, dejarnos algo mas pasta en el proceso.


Conclusión final ya del todo
Ahora que me doy cuenta, esta comparativa ha sido una pifia porque al fin y al cabo el Batallitas lleva la tira descatalogado y salvo que uno lo tenga en un cajón, si quiere jugar a escaramuzas en el mundo de Fanhunter no tendrá mas remedio que pasar por el aro de este Urban Warfare. Pero que no se diga que por mi no ha sido. Y una última cosa: Aunque suponga algo más de trabajo, tanto los tableros como los pjs son adaptables de un juego al otro, así que quizás se puedan combinas ambos para crear el megajuego perfecto e insuperable. Pero eso quizás en otra entrada…