sábado, 11 de noviembre de 2017

Rival Turf! (el juego de SNES)



 

Últimamente ando muy metido en el tema de videojuegos retro de beat’em up, o lo que viene siendo lo mismo, juegos antiguos de lucha. El motivo es que ando metido en un ambicioso proyecto relacionado con este tema, aunque como es algo que no depende de mi, no puedo revelar nada mas acerca del mismo. Pero no es de eso de lo que voy a hablar (ya que no puedo hablar) si no de algo con lo que me he encontrado por casualidad en Internet y que me ha traído un bonito recuerdo que quiero compartir con todos vosotros, oh sufridos lectores de este blog mediocre: El videojuego de Super Nintendo Rival Turf!

La consola abreviada como SNES llegó a nuestras casas en los años noventa y nos arrancó de las salas de maquinas recreativas para aislarnos en nuestras habitaciones, con o sin amigos, s disfrutar de los mismos títulos (aunque no tan bien logrados) en los que nos dejábamos las monedas de cinco duros. Títulos como Street Fighter, King of Dragons, Final Fight o Mortal Kombat, además de otros exclusivos de la consola como Super Mario World, Zelda, Secret of Mana, nos abdujeron por completo y nos dieron horas y horas de diversión y dioptrías extra.

Pero eran tiempos difíciles y conseguir juegos no era fácil. Valían una pasta, Internet no existía y la única opción era intercambiarlos primero con amigos de confianza, luego con algunos no tan de confianza y finalmente ver como tus juegos desaparecían para siempre a la par que otros caían en tus manos sin saber de quién eran. Y así, entre juegos geniales y otros más morrallosos, cayó en mis manos el Rival Turf!, un juego de lucha copia de Final Fight pero que no le llegaba ni a las suelas.

Monótono, de movimientos lentos y sosos, música repetitiva y malos predecibles e interminables, el Rival Turf! No parecía haber nacido para convertirse en un clásico y amenazaba con quedarse en el fondo de un cajón esperando a que alguien viniese a mi casa a reclamarlo… cosa que dudaba que sucediera. A pesar de eso eran tiempos difíciles, ya lo he dicho, y solía jugar algunas partidas a dobles con algún colega. Y no nos emocionaba nada el juego hasta que descubrimos… EL TRUCO.

La portada de la versión americana daba puto asco.
Pelea en los vestuarios gays
EL TRUCO no era un truco normal; era EL puto TRUCO que convertía un juego mediocre tirando a basurilla en EL JUEGO. Y es que un buen día buscando en la sección de trucos de la revista Hobby Consolas, la que era la biblia de los consoleros en esos tiempos, descubrimos que metiendo una combinación de botones durante la pantalla del título se podía acceder a una lista de comandos donde era posible, además de vidas infinitas, inmunidad y otras zarandajas despreciables… Cambiar el nombre de los personajes del juego, buenos y malos. Era una trabajina considerable, pero rápidamente supimos sacarle partido. Les pusimos nuestros nombres a los protas y rebautizamos a los malos del juego con los nombres de aquellos compañeros de cole que nos caían mal, nos pegaban o nos tocaban los huevos a menudo. De pronto ese juego cutre de peleas callejeras se había transformado en una forma de impartir justicia real, creíble, emocionante y estimulante. “Mira, por ahí viene el gilipollas de xxxx, a por él”. Y aunque en la calle volvíamos a ser los de siempre, los frágiles y vulnerables niños tímidos que se llevaban collejas y menosprecios varios, cuando llegábamos a casa, nos conectábamos al Rival Turf! Y hacíamos EL TRUCO, las tornas giraban y entonces éramos nosotros los que reíamos los últimos.

Larga vida a los beat’em ups. Larga vida a los duros y terribles años noventa.

lunes, 6 de noviembre de 2017

En las Novelda Rolea III (una crónica subyacente)





Como ya viene siendo habitual en Novelda (Ciudad Alicantina de 26.000 habitantes y una superficie de 75 Km cuadrados), las Novelda Rolea, jornadas lúdicas que ya cuentan con tres ediciones consecutivas, se celebraron para alegría y alborozo de cuantos aficionados a esto de los juegos nos hallábamos en las inmediaciones del lugar.
Joder, que párrafo mas raro me ha quedado. Es igual.

La cuestión es que por motivos de movilidad, compromisos y atareamientos varios, éstas son las únicas jornadas a las que puedo asistir y aunque esto pueda sonar a “voy porque no hay otras”, debo decir, y este año fuera de la organización de las mismas, que he estado en jornadas mas importantes (no voy a decir nombres) y no por ello mejores.
Y ahora sí, voy al tema.
 
El torneo de X-Wing
Como he dicho mas arriba, este año no participé en la organización de las jornadas por lo que pude ir más relajadamente, con dos juegos bajo el brazo y con ganas de jugar y divertirme, esencialmente. Llegué sobre las 10 de la mañana con mi hija, ya que a las 11 había una partida de “Pequeños detectives de monstruos” y mientras hacíamos tiempo pude echar un vistazo al lugar. En la planta baja habían dos salas en una de las cuales se estaba jugando un torneo de X-Wing, con una buena participación y en la otra estaba la ludoteca y varias mesas en las que la gente jugaba a cosas varias. Aproveché para probar un juego de puzzles llamado Ubongo, que nos hizo pasar un rato entretenido antes de la partida. Cuando dejé a la pequeña haciéndose la ficha eché una ojeada por el piso superior, donde estaba la sala preparada para la charla de la tarde y otra en la que habían montado una de las curiosidades de las jornadas: una “Dungeon en vivo” que consistía en una sala dividida en cuadrículas con tarjetas que indicaban los encuentros en tal lugar; los jugadores, que podían elegir clase y tirar dados, como en una partida normal, debían llegar hasta el dragón y derrotarlo… sin saber donde estaba, por supuesto. A última hora probé el juego y, aunque necesitaría pulirse un poco, resultaba muy divertido a la par que curioso. Después subí al piso superior al superior (la arquitectura no euclidiana del edificio lo permite) y vi que se estaban preparando algunas partidas de rol, aunque no había nadie jugando. Y a las doce llegó mi momento.
 
El "tablero" de la dungeon en vivo.
A las doce monté el tablero del Mice&Mystics (De ratones y magia para los no duchos en idiomas extraños) y me vi arrollado por una oleada de jugadores, grandes y pequeños, que querían probar el juego. De pronto me encontré con siete personas en la mesa (yo ocho) tirando dados y machacando ratas y cucarachas por doquier. Y es que el “Ratones…” es un juego que llama la atención a primera vista por su estética y después convence por su mecánica simple y rápida. Y es que a pesar de ser tanta gente, los turnos pasaban a buen ritmo y al final, aunque la misión estaba chupada con tanta gente (apenas dos ratones heridos y ninguno capturado), dejó un buen sabor de boca.
 
Partidaca de Ryutaama.
Después de comer me invitaron a una partida de Fading Suns a la que no quise jugar porque faltaba poco para la charla a la que quería asistir y me senté en la sala de juegos de mesa (que estaba a reventar) para probar el Dixit, un juego curioso y muy divertido que no sabría describir. De paso pude presenciar con algo de vergüenza (ajena) un torneo de invocar a Cthulhu en el que por suerte lo hicieron tan mal que no apareció ningún ser tentacular de más allá del tiempo y el espacio; lo cual no habría estado mal del todo porque a dos calles hay una pulpería y podríamos haber llegado a  un acuerdo, pero bueno…

Cuando me senté para ver la charla de mi amigo y conocido de este blog Mr.E, me temí lo peor, ya que solo éramos cuatro personas. Y no sé si por valor, amor propio o por esa regla del teatro que dice que “sin hay cuatro se hace la función”, Mr.E comenzó con lo suyo que no era otra cosa que hablar de juegos de mesa, tablero, cartas y demás, tratando de despejar dudas sobre qué hay realmente dentro de esas cajas tan bonitas por las que nos piden el sueldo de una semana. Decir que fue interesante sería un dato muy relativo, ya que aunque a cualquier aficionado de estos juegos les podría parecer esencial, quizás para otros no tanto; pero lo que si es cierto y no creo que nadie pueda rebatirlo, es que Mr.E sabe del tema y tiene dotes para transmitir ese conocimiento a los demás. Y yo, que le tenía como a un tío algo estirado, seco y poco empático (es broma Esteban, que sé que estás leyendo esto) descubrí una faceta suya que me sorprendió y me llenó de ganas de bes… volver a retomar esas partidas que dejamos aparcadas en el pasado. Pero el tiempo mandaba y cuando se hicieron las siete y con la charla todavía sin terminar (me perdí el baile del final y los malabares con cajas de expansiones del Descent), tuve que subir a dirigir mi segunda partida.
 
Warhammer Silver Flower (o algo así)
Por la mañana tenía a cuatro jugadores dispuestos, por la tarde a seis, cuando subí no había ni dios porque todos se habían ido a jugar a otra cosa y cuando salí a reclutar gente aparecieron como 10 personas que querían jugar conmigo. Y no por mi belleza física sin parangón sino porque mi juego era el “Marte satánico” y con un nombre así nada puede salir mal. Al final llené la mesa con los seis jugadores previstos (que eran distintos a los seis previstos inicialmente) y la partida transcurrió un poco rara, la verdad. Quizás porque los jugadores no se metieron demasiado en la dinámica del juego y fueron demasiado cautos o la falta de confianza conmigo, la cosa no acabó de fluir, aunque la partida salió bien y nos echamos unas risas. Y con eso terminó mi humilde papel en las NR3.

Por supuesto no lo vi todo. Hubieron muchas partidas de rol en vivo, algo a lo que nunca me he atrevido a jugar (la verdad es que no me llama mucho la atención), una demostración de esgrima medieval, torneos, concursos, la paella… Imposible abarcarlo todo incluso sin ser organizador (en cuyo caso no acabas jugando a nada) pero sí dejando la sensación de que habían sido unas jornadas “vivas” y que seguramente no habrían dejado a nadie con mal sabor de boca.

Mención especial para Momento de Reacción, organizadora de las mismas casi en solitario y que sudó como si estuviera en una sauna rusa para velar por el bienestar de todos los asistentes. Pueden quejarse de la asistencia, que no tengo muy claro si fue tan escasa como se decía, de la extraña distribución del edificio o de que la paella está mejor con pollo que con conejo, pero en el aspecto de atención al asistente dudo que alguien tenga queja alguna. Para mi unas jornadas de 10 y que espero que a pesar de todas las tensiones habidas, podamos disfrutar otra vez.
El curiosos sistema para optar a uno de los numerosos premios que se entregaron.

PD: Terminan las jornadas. 12 de la noche. Entro en la habitación de las niñas antes de acostarme para ver si están bien tapaditas y la mayor levanta la cabeza para decirme “¿Papá nos ha tocado algún juego en el sorteo?” y yo, no pudiendo negarle la evidencia le respondo “No, hija mía, llevas mi sangre y por ello nunca te tocará nada en la vida. Duerme”.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Marte satánico en las Novelda Rolea III (segunda tanda de pjs)

Como ya anuncié, este mismo sábado 4 en la población de Novelda (mas concretamente en el Casal de la Juventut), voy a dirigir una partida de este bello juego, si no me fallan los cálculos por la tarde.
Y como ya subí tres personajes y me faltaban tres mas... pues que no se diga.




Cruzet ya era un tipo duro cuando trabajaba en las fábricas de armas del Clan Barreiro. Era duro incluso antes de implantarse una pequeña central nuclear blindad en el pecho para alimentar un arma de energía capaz de volatilizar un tanque de un solo disparo. Es por ello que Cruzet es temido y respetado a partes iguales y ello le garantiza cierto nivel de autonomía ahora que tiene que buscarse la vida por si mismo.


Kaff el Terrible (él mismo se puso ese apodo tan molón) era un skard del Laberinto de Mugre que un día recibió la llamada de Lucifer (o vete tu a saber de quién) y desarrolló aptitudes mágicas que le permitían controlar fuerzas desconocidas hasta el momento. Por supuesto las utilizó para causar muerte y destrucción a su paso y así deshacerse de algunos rivales. Cuando la cosa se puso fea, decidió marcharse en busca de una vida mejor.


Lyxsen no es una chica normal. Por lo menos no lo normal en Marte. Es tan bella como fris y tan inteligente como despiadada. Ha tenid que crecer en un ambiente poco propicio para la delicadeza femenina y tiene las rodillas peladas de dar golpes en los testículos a hombres que se le arriman demasiado. Formada como guardaespaldas de una rica familia, su habilidad con las armas largas es envidiable.

viernes, 27 de octubre de 2017

Marte satánico en las Novelda Rolea III





Como ya sabréis los más avispados del lugar, en breve se celebrará la tercera edición de las Novelda Rolea, las jornadas de rol, softcombat y cuantas cosas se crucen por delante y que atraen a singulares personajes de todas las tierras levantinas… y más allá.
Esta vez yo no voy a formar parte activa de la organización de las mismas, pero sí voy a participar realizando partidas, dos para ser más precisos y una de las cuales será una partidilla introductoria para Marte Satánico, un juego gamberro y marrano que ha dado mucho que hablar este año.

Y ya que va a ser mi partida y que no voy a hacer mucho más (aparte de una de De ratones y magia, pero eso es tablero y no da tanto trabajo), decidí ir subiendo los personajes pregenerados a este blog para que posibles jugadores pudiesen ver las opciones disponibles antes de llegar a la mesa. Habrá un total de seis personajes y en esta entrada presentaré a los tres primeros, sin estadísticas de juego pero sí todo el trasfondo necesario para que uno se haga una idea de qué pié cojean (suponiendo que no cojeen de los dos). Vamos allá con la primera tanda.


Harrigan “el afortunado”, “el suertudo”, “el que debería estar muerto mil veces”, o simplemente “¿Otra vez tu?” como muchos le llaman al verle aparecer, es un superviviente nato. Criado en los más pestilentes estercoleros de Golgotha y metido desde niño en los más truculentos embrollos imaginables, ha logrado sobrevivir a más situaciones potencialmente mortales que ninguna otra persona viva (o muerta) en Marte.
Puede que Harrigan no sea un gran guerrero ni una persona de talento, pero su habilidad para levantarse del suelo tras ser golpeado con una mesa de acero por un orco y pedir otra ronda al camarero que “invita el verdoso éste”, es casi una leyenda.




Guurthagh es un orco de postal; un clásico espécimen de bruto salvaje de esos que portan un pistolón en una mano y una espada aserrada en la otra. Nunca fue un ser brillante, pero después del golpe en la cabeza quedó a otro nivel. Decidido a no volver a utilizar la violencia a no ser que sea la última opción, Guurthag hace futiles esfuerzos por negociar, seducir, o intimidar a sus oponentes antes de sacar las armas. Desgraciadamente para sus rivales, y en algunos casos también para sus aliados, cuando prueba el sabor de la sangre entra en un estado de éxtasis berserker que no se detiene hasta que no está el perímetro inerte en varios kilómetros a la redonda.


A-155 es un droide de combate de forma humanoide y diseñado para ser usado en situaciones de excepción para pacificar a base de mandobles de energía capaces de partir un vehículo en dos. Tras una vida útil satisfactoria fue arrojado a un vertedero donde un chatarrero manitas lo reparó y fuera por romanticismo o simple mala leche, lo reprogramó con un código de honor mas propio de las novelas de romance caballeresco que de de la dura y terrible realidad marciana. Ahora A-155 es un caballero que lucha contra gigantes imaginarios, salva a doncellas que no lo son tanto y lucha por unos ideales caducos y destemporalizados que raramente encajan con la realidad que le rodea.

Aqui dejo los tres primeros. Los siguientes llegarán en los proximos días. Seguid atentos al blog...

martes, 17 de octubre de 2017

De rol e infidelidades.





Ayer leí una frase, atribuida a Oscar Wilde que decía algo así como “El joven quiere ser fiel y no puede, mientras que el viejo quiere ser infiel y no lo logra”, la cual me pareció tan simple a la vez que cierta, que he decidido desarrollarla un poco en este mi/ vuestro blog. Pero no, no voy a hablaros de mis múltiples e intensos escarceos amorosos en jornadas y partidas varias, si no de la aplicación de la frase a mi realidad lúdica. Os explico.

Cuando yo era joven (no hace tanto, pero sí un poco) quería ser un director de un solo juego; y debo reconocer que durante un tiempo, el que representó mis primeros años en el hobby, lo logré. Mi juego era el Advanced y le fui fiel durante un tiempo, hasta que… Me encontré con el Runequest. No os voy a decir que fuera amor a primera vista, si no más bien lujuria. Esa portada, ese sistema tan distinto… El Runequest podía aportarme cosas que el AD&D no lograba, como un devastador sistema de críticos y pifias o una progresión por habilidades del personaje, pero a la vez quería seguir jugando a mi querido Ravenloft, con su gaco, sus conjuros por niveles y su encorsetado sistema de experiencia. Durante un tiempo estuve alternando partidas, jugando con uno cuando el otro no miraba y viceversa. Era emocionante al principio, pero eso abrió la puerta a una lascivia que no conocía hasta el momento. No pude parar y a esos dos juegos se unieron muchos otros; que si Fanhunter, que si Cthulhu, que ahora una de Superhéroes Inc… Hasta probé Mundo de tinieblas con el extraño Wraith. Fueron unos años muy locos que me dejaron un sabor de boca agridulce. Pero terminaron.

Después vino a mudanza y no me llevé todos mis juegos. Me deshice, entre otros del Ravenloft, decisión de la que me arrepentí y por la que estoy pagando (literalmente) hoy en día, ya que decidí quedarme con el Runequest como único amor. Y al principio funcionó, pero luego llegaron el Feng Shui, la tercera edición, el Redención… Parecía que el mundo editorial no iba a dejar de tentarme y que la fidelidad rolera no existía. Pero si, en cierto modo.

Ahora ya no soy un chaval. Tengo casi cuarenta, dos hijas a mis espaldas, un trabajo de esos de muchas horas y un buen puñado de obligaciones, por lo que el rol ha quedado relegado a algunos fines de semana con alineaciones estelares raras. Y teniendo en cuenta la enorme cantidad de novedades y juegos acumulados en mi estantería, desearía poder jugar a todos, probar todos los sistemas y crear personajes en cada uno de ellos, pero es imposible. Lo poco que dirijo tiene que tener cierta constancia para que mis escasos jugadores no se dispersen y me vean como un lunático indeciso, por lo que ahora, muy a mi pesar, debo ser fiel a un solo juego y tratar de dirigir campañas continuadas, a pesar de mis pesares. 

Y eso era.