jueves, 14 de marzo de 2019

El Warhammer y yo: Introducción al tema

Ahora que Google+, la red social rolera por excelencia desaparece del mapa, presiento un descenso notable en las visitas de este blog. No sé si el cambio favorecerá la creación de una “red de blogs” como existía en el pasado o simplemente los lectores potenciales se disgregarán por el inmenso espacio cibernético, pero en cualquier caso yo seguiré escribiendo con cierta regularidad, como vengo haciendo desde hace casi diez años.

¿Y qué voy a escribir si mi actividad lúdico-rolera está tocando fondo? Pues seguiré con reseñas de juegos viejunos, entre ellos los suplementos de Ravenloft que me quedan por analizar; también de juegos de mesa, que aunque no juego demasiado voy pintando miniaturas y sacando conclusiones sobre el sentido que tienen en el mundo; hablaré de música ocasionalmente, expondré aquí alguna reflexión relacionada con este mundillo, y también he aquí el motivo de esta entrada introductoria, hablaré del Warhammer, así en general y también en concreto, porque aunque no lo parezca nunca he abandonado del todo esta afición y ahora más que nunca me apetece ponerme al día. ¿Os parece bien si empiezo? No me respondáis porque lo voy a hacer de todos modos.

¿Qué es el Warhammer?
Pues sencillamente un juego de batallas de miniaturas, "wargame" para los entendidos, "un ajedrez a lo bruto" para los menos duchos. Parece una pregunta tonta en estos días en los que Google nos da respuesta a todo en un simple instante, pero hace muchos muchos años, cuando este juego llegó a España, no era tan sencillo averiguarlo. De hecho, mi primer contacto con Warhammer fue a través de la revista White Dwarf, que alguna vez compré en mi quiosco por curiosidad y contemplé asombrado el despliegue de medios (miniaturas, escenografía, pintura…) que hacían algunos para jugar a un juego de batallitas que parecía divertido pero se me antojaba inalcanzable. Comprar miniaturas en un pueblo en el que a veces no llegaban ni los periódicos era complicado, desplazarse a la capital era complicado, comprar por correo a mi edad era complicado… Todo era complicado vamos, y lo que menos necesitaba en mi vida era complicarmela.

Lo dicho. Yo conocía el Warhammer pero nunca lo había visto ni jugado. Pero todo cambió cuando descubrí que en el pueblo de al lado sí se jugaba y que ocasionalmente venían al mio a hacer demostraciones. Fue un descubrimiento raro porque se programó como actividad cultural en la agenda de fiestas locales. “Demostración de Warhammer en la sala principal del ayuntamiento” ponía y nos acercamos a verlo todos los del grupo de rol. Cuando llegamos allí no me di cuenta de que esas diez o doce personas que habían acudido con sus maletines negros de Games Workshop, cajas de escenografía y dados para parar un tren, estaban pasando un mal rato. No les habían dado mesas en condiciones y habían tenido que montar sus “ejércitos” en mesitas de 50x50 en las que apenas cabía escenografía ni miniaturas. Una decena de chavales entrados en carnes encorvados sobre campos de batalla diminutos jugando con desgana ante la curiosa mirada de gentes de toda índole que se habían acercado a curiosear y cuchichear. Ahora sé que con ese material podrían haber montado un par de partidas muy vistosas con las mesas adecuadas, pero no fue así. En ese momento nos dieron un poco de pena y nos marchamos. Pero ese hobby volvería a mi muchos años después y en un lugar muy muy lejano.

Y al final jugué. Vaya si jugué. Pero esa experiencia la guardo para la siguiente entrada, que sé que si son largas no las leéis, perretes.

sábado, 23 de febrero de 2019

Proyecto Heroquest parte 5 (y final) : Las miniaturas

Pues sí, amigos. Parece que todo esto hubiese comenzado hace unos pocos meses pero lo cierto es que… vale, comenzó hace unos pocos meses pero ahora ya ha llegado a su final. El proyecto HeroQuest que comenzó como un desesperado intento de hacerme con el juego sin pagar las barbaridades que piden por Internet a base de pillar piezas sueltas de saldo ha concluido y sinceramente, habría sido más rápido y limpio comprarlo directamente ya que no me he ahorrado mucho que digamos, pero ha sido divertido.
Y como no, he dejado las miniaturas para la última entrada y ahora os voy a detallar como, donde y por cuanto me han salido. Vamos por orden.

Los muertos vivientes: Zombis, esqueletos y momias.
Para los zombis decidí utilizar unos necrófagos de Games Workshop que tenía por casa de un intento de ejército de Condes Vampiro que nunca llegué a completar. Los necrófagos no son tan simpáticos como los zombis del juego original, pero dan el pego e incluso se ven bastante más amenazadores.
Los esqueletos venían también de ese ejército fallido, esta vez de la marca Mantic y para mi gusto demasiado estilizados y bien vestidos para que encajen totalmente, pero útiles sin duda. Además, ya los tenía pintados.
En cuanto a las momias, prácticamente me las regaló el tipo que me vendió el tablero, ya que le sobraban y quería deshacerse de ellas.
El precio total de este pack lo dejo en 3€ que es lo que me cobró por las momias.

Los pielesverdes: Goblins y orcos.
Encontrar hordas y hordas de estos bichos en tiendas de segunda mano es fácil. En la Ateneo de Alicante los tenían a 1€ los goblins y 1,20€ los orcos, todos ellos perfectamente pintados como se aprecia en la foto.
En total me costaron 15€

Fimirs.
Hay un problema con estos bichos raros y es que como son exclusivos de este juego, los venden a cantidades prohibitivas. Pero yo, como soy más listo que el hambre, decidí utilizar hombres lagarto de Warhammer de los antiguos para imitarlos. Son verdosos, tienen cola, la cabeza gorda y llevan un arma de mano ¿Qué mas se puede pedir? Como tenía algunos que me sobraron de conversionar un equipo de bloodbowl, me salieron por coste cero.

Guerreros del Caos:
Unas de las miniaturas más feas del juego por su pose estática, los guerreros del caos de Warhammer evolucionaron hasta convertirse en miniaturas muy chulas y fáciles de encontrar de segunda mano. Los míos los compré por wallapop a 8€ el lote.

Los malotes: El brujo del caos y la temida gárgola.
Tengo un problema con estas dos miniaturas y es que no me gustan. El Brujo del caos es como un Skeletor con guantes de besibol y la gárgola… sinceramente me parece la miniatura más fea de la historia. De segunda mano los brujos abundan pero encontrar una gárgola completa y a un precio no criminal es complicado, por lo que no tuve dudas en utilizar sustitutos.
Para el brujo me hice con un nigromante que me sobraba de Warhammer y para la gárgola usé una de Games Workshop también, que aunque no es tan grande, resulta más que útil.
En total fueron unos 4€

Y los héroes: Aquí viene cuando lo matan.
Las miniaturas de los héroes son las más características, las más utilizadas en el juego y por ellos son relativamente caras a pesar de lo feas y anticuadas que se han quedado. Ese enano cansado apoyado en su hacha, el elfo espatarrado, el bárbaro con la espada rota… Tuve claro desde el principio que si me los tenía que comprar igual, no iban a ser los originales. Busqué miniaturas de la marca Reaper y seleccioné las más adecuadas para el juego entre el amplio catálogo de la tienda Atlántica (creo que de Madrid) haciéndome con ellas por 20€ con gastos de envío incluidos.

Y hasta aquí, amigüos y amigüa. Al final unos 50€ en muñecotes que aunque no son los originales, muchos de ellos me gustan más. Y ahora toca el recuento final de coste de mi HeroQuest.
Miniaturas: 50€
Dados: 1€
Cartas y fichas: 15€
Mobiliario: 25€
Caja+pantalla+tablero: 25€
Y ahora cojo la calculadora y… me sale que el total ha sido de… 116€
Lo dicho al principio. Podría haberme ahorrado todo esto y comprarme uno completo por 120€ en wallapop, pero entonces no habría sido tan divertido y no habría tenido nada para rellenar el blog durante estos meses.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Proyecto heroquest parte 3 (ahora sí): Los dados


Quizás lo que más nos llamaba la atención del Heroquest allá por nuestros años prepúberes eran los curiosos dados con los que se jugaba a ese curioso juego, que no tenían números si no símbolos tan molones como calaveras, escudos y bichejos. Y quizás sea debido a esta rareza por lo que hoy en día se pagan cantidades exageradas por ellos, aún estando medio borrados (los dados del Heroquest tendían a borrarse cual letra A del teclado) o incompletos. Y realmente pagar 5€ por un dado feo + gastos de envío X todos los dados necesarios para jugar (tres o cuatro mínimo) era una operación que disparaba mi ya disparado gasto en el juego.

Afortunadamente para el mundo soy una persona harto inteligente, imaginativa y elegante por lo que se me ocurrió (en realidad lo vi en internet, pero eso no debería eclipsar mis virtudes) descargarme una plantilla con los dados listos para troquelar, imprimirla en papel de pegatina y pegar las distintas caras sobre dados de los chinos. 
 
¿Algo que objetar?
El resultado es estéticamente mejorable pero a nivel práctico inmejorable. Los dados tienen un tacto raro (a papel) pero por otro lado cuando ruedan por la mesa no hacen ruido y no se pude despertar a los críos que duermen (a no ser que saques cuatro calaveras y grites ¡Muere maldito orco!) por lo que me parece una solución práctica, elegante y sobre todo barata. No sabría calcular el precio de la fotocopia porque la hice junto a las de las cartas, pero le voy a poner un precio simbólico de 1€, por lo que en el tema dadil considero esta solución como un éxito.
 
Para colmo me sobran plantillas por si se me gastan los que tengo hechos
En la próxima entrada vendrán las miniaturas. ¿Lograré hacerme con todas sin pagar un pastizal? Lo sabréis en la próxima entrada amigüetes.

viernes, 25 de enero de 2019

Dark of the moon (de fresquete y perretes)


Allá por el año 1993, cuando Ravenloft estaba todavía dando sus primeros pasitos (la Gran Conjunción todavía no había terminado de ser publicada) apareció una aventura de 64 páginas que pasó algo desapercibida pero que resultó ser una pequeña joya. Dark of the moon, con una portada de Robh Ruphel “el genio del horror”, ilustraciones interiores de Arnie Swekel (el del viejo Pendragón entre muchos otros dibujetes) y diseñada por L. Richard Baker III, autor de decenas de títulos para D&D. El módulo está ambientado en el dominio de Vorostokov y es ideal para grupos de personajes de niveles 5 a 9 con ganas de pasar un poco de frio y morir devorados por bestias salvajes.

¿Vorostoqué?
El dominio de Vorostokov resulta difícil de situar en Ravenloft. Apareció por primera vez en el suplemento Darklords de 1991 (podéis ver una pequeña reseña aquí) en el que era descrito como un pequeño valle aislado entre montañas y azotado por un invierno eterno (sí, como en Frozen) junto a su lord, un cambiaformas llamado Gregor Zolnik, afectado por una terrible maldición que arrastró consigo a toda su familia y que contenía además de un par de mapas, e ideas para combatir a Gregor y restaurar la paz en el dominio. Pero por algún motivo los diseñadores de TSR pensaron que los compradores de sus juegos eran unos incapaces y decidieron desarrollar ellos mismos la partida un par de añitos después. Curiosamente, en el año 1997 Vorostokov fue incluido “ oficialmente en el mapa de Ravenloft como “isla del terror” (recordemos que en ese libro se nos presentaba además de las Tierras del Núcleo, islas y agrupaciones de dominios afines) y siguió, esta vez anexionado al dominio de Sanguinia en la tercera edición de Ravenloft. Resumiendo: En total tenemos cuatro versiones de Vorostokov y en las cuatro está gobernado por el mismo lord, con lo que la gente de TSR suponían que nadie se había pasado esta aventura. Y ahora que estamos situados, a no ser que os haya liado más, vamos a ver de qué va esto.

¿De qué va esto?
De frio. Frio y hambre. Frio, hambre y de miedo a ser devorados por unos perros grandes. Y es que los pjs llegan a Vorostokov en mal momento. Transportados por las brumas (no hay otra manera) y la advertencia de un moribundo, se encuentran de pronto en medio de un invierno feroz, con escasa ropa de abrigo y rodeados del sonido de lobos hambrientos sin ningún pueblo o refugio cercano. Por supuesto en el apéndice del módulo tenemos las reglas completas de congelación (para que se les puedan caer los dedos al suelo) y estadísticas de lobos hambrientos de todos tipos y tamaños para el disfrute y regocijo de los jugadores.
Si sobreviven llegarán al primer asentamiento habitado, una pequeña aldea en la que además del hambre y el frio (y los lobos) viven aterrorizados y oprimidos por el boyardo de la región que les fríe a impuestos y a quien no paga le zurran sus apuestos hombres de armas. En esta parte los pjs serán como los 7 samuráis de Kurosawa y deberán no solo repeler del pueblo a los villanos si no viajar a poblaciones vecinas en busca de ayuda para la rebelión.
Pero ay amigos que las cosas nunca son tan fáciles y en Ravenloft nada es lo que parece y al parecer parece que el boyardo no es quien parece, ni sus aliados y con un poco de mala suerte los valientes héroes deberán luchar contra bestias sobrenaturales, aliarse con otros seres sobrenaturales y darse prisa porque con la luna nueva (dark of the moon) quizás ellos también acaben convertidos en bestias.
Y hasta aquí puedo leer.

El resumen: Este es un módulo de los pequeños, sin grandes mapas desplegables y sin grandes pretensiones pero que funciona perfectamente. La parte de supervivencia al principio, la falsa sensación de haberse convertido en héroes más tarde y el sálvese quien pueda del final hacen que no sea para nada una aventura repetitiva y que se aleje de algunos tópicos de Ravenloft sin abandonar para nada su esencia. Del cero al tres, le pongo un dos.

lunes, 14 de enero de 2019

El semiorco sindicalista (Reto Arcanum 4)

Aunque cada vez menos, estas fechas navideñas siempre acaban aportando algo de tiempo libre extra, además de cierta melancolía, lo que me ha llevado a desempolvar algunos videojuegos viejunos, entre ellos mi adorado Arcanum y a recordar que hace unos años en este blog comencé un reto relacionado con el juego que ahora me ha apetecido continuar. Tal hazaña consistía en crear personajes variopintos, alejados de los cánones habituales de la fantasía y probarlos durante algunos niveles para ver si es cierto eso de que el Arcanum es un juego tan completo y variado como algunos cuentan.
Tenéis la primera entrada de ese reto aquí, y los personajes 1, 2 y 3. Así que ahora voy a por un nuevo personaje al que llamaré “El semiorco sindicalista”. Voy a poneros en trasfondo.

Cornam Der Urgrik nació de la infame unión entre una orca y un humano, con lo cual tuvo que llevar el estigma del rechazo de ambas razas de por vida. Criado entre orcos habría sido carne de cañón para su cultura barbara y entre humanos habría sido excluido de cualquier trato mínimamente digno. Así que su padre decidió hacerse cargo de él y llevarlo hasta una zona rural donde le educó, le alimentó y finalmente le encontró un puesto de trabajo en una cantera. En las sociedades industrializadas los semiorcos sirven como mano de obra barata, casi regalada, y además éstos aguantan cantidades ingentes de trabajo duro gracias a su fuerza y resistencia superior, así como a abusos por parte de los capataces debido a su inteligencia y voluntad inferior. Pero Urgrik no era ese tipo de semiorco. Él era más listo que los otros y rápidamente entendió que su situación y la de sus congéneres no era justa y decidió movilizares para rebelarse contra sus dueños y exigir mejores condiciones laborales.
No le resultó difícil reunir a un grupo de trabajadores y convencerlos de que si esas pesadas cajas de explosivos en lugar de ser transportadas y almacenadas se usaban para amenazar a los capataces, éstos se darían cuenta de quiénes tenían el poder en la cantera. El plan era sencillo: Una buena mañana se plantarían y dinamita en mano exigirían a sus jefes más dinero por menos trabajo, algo a lo que ellos gratamente accederían por miedo a futuras represalias.
En efecto, a la mañana siguiente más de la mitad de la plantilla se sublevó contra sus jefes, los cuales, temerosos de que cumplieran sus amenazas de hacer estallar los explosivos se refugiaron en la misma sala de almacenaje de explosivos (Santa Bárbara) con la idea de que los semiorcos no serían tan estúpidos como para acercarse allí con antorchas y bombas en las manos. Se equivocaron. Por lo visto sobreestimaron el intelecto de sus trabajadores y éstos no solo se acercaron, si no que arrojaron un pequeño artefacto incendiario a modo de aviso que terminó con toda la fábrica volando por los aires y la totalidad de trabajadores y capataces convertidos en pedazos de carne tostada desperdigados en un radio de varios centenares de metros. Todos excepto Ugrik que prediciendo lo que iba a suceder ya había puesto pies en polvorosa y comprado un billete de zeppelin a cualquier parte, quizás Tarant, donde habría muchos más semiorcos oprimidos a los que incitar a la rebelión.

Para crear el personaje no me compliqué mucho la vida; elegí semiorco como raza (obviamente) y el trasfondo “Huido de una factoría” que proporciona un +1 a la fuerza a costa de comenzar sin dinero. Los semiorcos ya empiezan con una ligera ventaja en las habilidades de melee y esquiva, así que repartí los cuatro puntos iniciales en carisma, belleza (para mejorar la reacción inicial) y aumenté todavía más melee y esquiva. Con el resultado, salir de la zona del accidente del zeppelin no resultó nada difícil y al llegar a Shrouded Hills y subir algunos niveles me centró en la fabricación de explosivos y la habilidad de “lanzar” para convertir a Rugrik en un personaje capaz de defenderse en el cuerpo a cuerpo pero también un experto en explosivos letal a distancias cortas. Y como no, aumento de carisma, inteligencia y la habilidad de persuadir para poder comenzar a agitar a las masas al llegar a Tarant.

Actualmente Ugrik ha llegado a nivel 12 de una forma relativamente desahogada. Con dos seguidores (un guerrero enano y Virgil) es capaz de lidiar con los combates sencillos, equilibrar la balanza a su favor en los complicados (gracias a los benditos cócteles molotov) y debido a su alta inteligencia puede desviar cualquier conversación más allá del tema racial, por lo que ser un semiorco no le causa especiales problemas. El único inconveniente del personaje quizás sea que a partir de este momento habría que decidirse definitivamente por una escpecialización (enfocarlo al combate, a las habilidades técnicas o a lo social) y la verdad es que no me decido. Supongo que lo suyo sería seguir buscando la perfección en cuanto a carisma y persuasión para llegar a viajar con un verdadero séquito que le saque las castañas del fuego y como no, si el juego lo permite, convertirse en el líder de una nueva revolución industrial en Tarant. ¿Logrará por fin Ugrik convertirse en un líder para sacar a sus congéneres de la opresión? Me temo que nunca lo sabremos porque las vacaciones ya terminaron y ahora lo que toca es… lo que toca.