domingo, 19 de febrero de 2017

De ratones y magia: Héroes buscadores de queso





Siguiendo con la propuesta de jugar una partida de algo al mes y viendo que este febrero (que encima es cortito, el cabrón) se me pasaba de largo, ayer decidí desempolvar el “De ratones y magia” del cual ya hablé un poco en una entrada dedicada a la pintura de miniaturas, pero que nunca analicé con detalle. ¿Y por qué no lo hice? Supongo que por ser un juego con el que solo juego con mi hija y porque a primera vista no pasa de ser un producto para los más peques. Pero eso es a primera vista, porque en la partida de ayer comencé a ver cosas. Cosas de mayores. Pero voy a empezar por el principio.

El Mice and mystics (en el original) es un juego diseñado por Jerry Hawthorne (el tipo ya tiene nombre de ratón, así que…) y que lleva la épica y el dungeoncrawleo de toda la vida a una escala menor, siendo los protagonistas pequeños ratones que deben moverse por el suelo y el subsuelo de un castillo enfrentándose a ratas, cucarachas, arañas y ciempiés (por no hablar de los temibles cuervos y gatos) para salvar al reino de una bruja malvada. Así a primera vista puede recordar al famoso Mouse Guard, pero a pesar de las similitudes y de que el juego tiene una estética muy oscura, está claramente enfocado a los más pequeños de la casa (a partir de 7 años) ya que las reglas son sencillas y no hay ratoncitos muertos sino capturados. Pero vamos a ver cómo funciona el juego.



Con cualquier desperdicio basta para que nuestros ratones se conviertan en máquinas de matar.
La dinámica de las partidas es siempre la misma. Se pueden jugar partidas sueltas o inventarse las propias, por supuesto, pero tal cual viene en la caja la idea es la de jugar en modo campaña. Para ello se lee una especie de cuento que da inicio a cada capítulo y que se debe completar con éxito para poder acceder al siguiente. En el mismo libro de cuentos (que va aparte del libro de reglas) van las instrucciones sobre cómo montar el escenario así como las reglas especiales de cada uno, por lo que la dificultad de preparación es mínima, no en cambio la dificultad del juego.

Filch el bribón, uno de mis personajes favoritos
El tema mecánica es igualmente sencillo, aunque no por ello deja de ser complicado terminar una partida con éxito. Todos los ratones comienzan juntos en una loseta y según iniciativas deben mover y realizar una acción, que puede ser buscar, luchar, usar habilidades especiales… Los malos mueven en su turno de forma automática (siempre hacia el ratón más cercano) por lo que no es necesaria la figura del master de toda la vida. A medida que la aventura avanza, también lo hace un marcador de tiempo que si llega al final habremos perdido y algunas veces (especialmente cuando nuestros ratones son capturados) avanza demasiado rápido. Uno de los elementos mas vistosos es que cada escenario tiene una versión subterránea en el otro lado, de modo que a veces para moverse desde la cocina al dormitorio será necesario meterse por un agujero y avanzar por tuberías, alcantarillas o cavernas hasta volver a ascender, con lo que las losetas no dejan de girar y, al menos en las primeras partidas, resulta emocionante el descubrir qué hay al otro lado.

Por último tenemos la jugabilidad. En la caja básica tenemos 11 capítulos listos, a los que hay que sumar seis más del “Corazón de Glorm” que es la expansión del juego además de otros tantos que se pueden descargar de la página de Masqueoca y que también son oficiales, por lo que el juego tiene una buena duración. Además, el avance de nivel de los ratones sumado a la gran variedad de objetos disponibles en el juego hacen que las posibilidades de personalización de cada personaje sean enormes (ponedle a Nez, el forzudo del grupo, una armadura, casco y escudo y tendréis un verdadero tanque o al Príncipe Colin habilidades de liderazgo para mejorar a los demás y veréis) y gracias a las sinergias entre personajes se convierte en un cooperativo cargado de estrategia.

Está claro que no estoy aprovechándolo al máximo ya que juego con mi hija y siempre me deja a mí los combates mientras ella rebusca por los rincones en busca de tesoros y claro, acaban zurrándonos, pero es entretenido y merece la pena. Y si tuviese que buscarle el lado negativo podría decir que las partidas son un poco largas para niños además de que la estética de las losetas de juego en concreto es algo oscura y que se podría haber incluido unas cuantas miniaturas mas, tales como los guerreros rata arqueros o el Capitán Vurst, pero son fallos menores comparados con la calidad final del juego.

PD: Ya van cinco entradas seguidas en las que hablo o aparecen juegos que vienen en formato caja. ¿Casualidad o tendencia? Un tema inquietante, sin duda.

6 comentarios:

  1. El futuro está en las cajas. En las de pino para ser exactos.

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  2. ¡Me has dejado con las ganas de agenciarme el juego para mis sobrinos!

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    1. Es una buena forma de meterlos en este mundillo sin traumatizarlos demasiado.

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