domingo, 15 de marzo de 2020

Kill Team: Terribles escaramuzas entre tuberías.


Uno de mis últimos, y porqué no decirlo desesperados intentos de seguir aferrándome a este mundillo lúdico como miembro activo en algo que no fuera mirar embelesado abarrotadas estanterías de juegos sin probar, fue el Kill team. No parecía mala idea así a priori: un juego de escaramuzas basado en el mundo de Warhammer 40K, al estilo de necromunda y muy atractivo a la vista. Bueno, bonito y (por lo menos para posibles jugadores que quisieran unirse a mi causa), barato. ¿Qué podía salir mal? Pues todo, por supuesto, pero voy a hablaros un poco del juego y luego ya os lloro en el hombro.

El Kill Team consiste en una caja grandota de cartón tan duro como el acero en cuyo interior hay un libro de reglas, tokens y cartas, un tablero reversible, dos facciones distintas que constan de una decena de miniaturas cada una y una cantidad ingente de escenografía modular para que puedas montarla a tu antojo cada vez y hacer de cada partida algo único e irrepetible. Una vez listo, dos jugadores deberán enfrentarse en lo que viene a ser una guerra de guerrillas para cumplir los objetivos de cada misión y alzarse así con la victoria. ¿A que parece práctico y sencillo? Pues efectivamente lo es, pero aún hay más.

A pesar de que se juega con miniaturas del Warhammer 40K (eso hace que quien ya tenga un ejército no necesite desembolsar un duro y quien no, pueda apañarse con una inversión de 25-30€), las reglas del juego no son las mismas. Aquí los turnos implican acciones casi simultáneas de ambos jugadores con lo que se evita esa incoheréncia del W40K en la que tienes que esperar mirando a que el otro te machaque en su turno antes de poder hacer nada. Recuerda en cierto modo y guardando las distancias al Infinity, juego que pienso que se cargaron tratando de meter nuevas reglas y complicándolo hasta el tedio.

Pero en mi opinión el punto fuerte de este juego es el modo campaña que nos permite crear un equipo de mercenarios aguerridos y llevarlos a través de misiones varias en las que podrán adquirir experiencia y subir de nivel, acumular heridas de guerra o directamente morir miserablemente para ser sustituidos por nuevos reclutas de nivel bajo que deberán ocupar su lugar. Si a todo esto le sumamos tropas especialistas, árboles de habilidades (como en el Diablo2), maniobras tácticas generales y exclusivas de cada facción y que las partidas no duran más de un par de horas… ¿Qué tenemos? El juego perfecto, sin duda. Y ahora viene lo frustrante.

A pesar de todo esto de arriba, llevo casi tres meses intentando quedar con alguien para jugar y me resulta imposible. De diez o doce intentos de quedada solo tuve éxito en uno en el que por lo menos pudimos probar el juego mientras que todos los demás se quedaron en tentativas y excusas y disculpas por no poder y “a la próxima seguro” pero al final no y uno se cansa porque tiene su poso de orgullo y al final me doy cuenta de que el Kill team será otra de esas cajas de estantería como el Shadows of the past o el Castle Ravenloft o el Urban Warfare que a los diez años de haberlo comprado lo abriré para deleitarme con sus bellos componentes, y seguirá oliendo a nuevo.

Algún inconsciente ha montado a los Tau como breacher team y ahora los lobos espaciales le van a dar de ostias.

4 comentarios:

  1. Ese es al que jugamos? Estuvo entretenido, aunque me sentí un poco perdido.

    Desde luego las escaramuzas en modo campaña, en la que tú facción va cogiendo experiencia (o bajas) me atrae, cual Blood bowl.

    Un abrazo desde el confinamiento.

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    1. NO es el mismo, aunque se juega con las mismas miniaturas. En éste la gran diferencia es que se mueven individualmente y no por grupos, además de que las reglas son otras.
      Pero estéticamente queda muy similar a una partida de 40K a muy pocos puntos.

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