martes, 21 de agosto de 2012

Spawn: El origen


Debido al éxito sin precedentes cosechado por mis anteriores publicaciones sobre "El Cuervo", voy a escribir sobre otro personaje, algo mas mediático pero con alguna relación con el anterior. Espero que os guste tanto o igual que mis anteriores reseñas a cómics.

Allá por el año 1994 llegaron a España la primera oleada de comics de una nueva editorial llamada Image. Esta editorial había sido creada por varios autores, dibujantes de éxito en Marvel o DC que estando cansados de su trabajo de “mercenarios del lápiz y la tinta”, decidieron embarcarse en sus propios proyectos, creando personajes desde cero y asumiendo el control total de dibujo, guion y derechos de sus propias colecciones.
Eric Larsen creó a Savage Dragon, una especie de hulk policía; Rob Liefeld (el que dibuja músculos pectorales como zeppelines) creó un supergrupo estilo “Vengadores” llamado Youngblood; El (a mi parecer) sobrevalorado Jim Lee, hizo lo propio con los Wildcats y Todd McFarlane, famoso por sus dibujos de Batman y Spiderman creó al antihéroe Spawn, un hombre atormentado por la pérdida de su esposa que regresaba al mundo tras pactar con el diablo, acarreando una maldición que le impedía estar con ella.
Había muchos otros personajes como Deathblow, Shadowhawk, los héroes adolescentes de Gen13, y un largo etcétera, pero fue este Spawn el que me fascinó, no solo por la vistosa portada y el título brillante que ostentaba ese primer número (aunque yo tenía 13 años y debo reconocer que era altamente impresionable), sino por la humanidad de un personaje a su vez tan poco humano.
La portada original de ese primer número con el título brillantito. 
¿Quien podría resistirse?

El autor decidió volcar sus propios miedos en la colección, hablando de la familia, los hijos, el cáncer, la muerte y la incertidumbre hacia el mas allá, y parece que todo ello no solo me atrapó a mi, ya que Spawn se convirtió en un superéxito de ventas en todo el mundo.
Han pasado casi 20 años desde que comencé a seguir al engendro de la capa y he decidido releer la colección (que sigo comprándome, aunque ya de forma algo esporádica), y en futuras entradas voy a hablar del cómic, el personaje y su evolución. Espero no hacerme muy pesado aunque ya sabéis, si no os gusta algo siempre podis poner porno, que para algo estamos en internet.

martes, 14 de agosto de 2012

Diario de Khas' el Roto pt1

En esta nueva sección del blog voy a narrar la historia y progresos de Khas, carria, el nigromante. Es solo una excusa para ir hablando de mi nuevo ejército de Warhammer Fantasía e iré actualizando la historia con fotos de las miniaturas a medida que las vaya montando y pintando, así como de las futuras batallas que me esperan. 



Primera entrada: El origen de la oscuridad

Mi nombre es Khas de la casa Carria, aunque mis compañeros me llaman “El Roto”, pero eso es otra historia. Nací en la ciudad imperial de Glamour, en Sombra plateada, corazón del imperio. Soy hijo de un alto rango militar, y es por eso que ahora estoy sirviendo al imperio, recibiendo instrucción para convertirme en un soldado. Y ahí reside mi desgracia y el motivo por el que escribo este diario, ya que este nunca ha sido mi deseo.
Mi forma física no es la de un hombre de armas, pero mi padre no quiso escucharme cuando le dije que quería dedicarme al estudio; Ni siquiera la ingeniería militar le convenció, ya que él es un orgulloso hombre de armas y me obligó a permanecer aquí, donde soy continuamente humillado por los que se supone que son mis compañeros. “El Roto” me llaman, haciendo burla a mi escasa capacidad física. Apenas soporto el peso de la armadura y las largas horas de practica con la espada debilitan mis brazos y piernas hasta la extenuación. Me refugio en estas páginas en mis escasos momentos de descanso y soledad. Bendita soledad.



sábado, 11 de agosto de 2012

Murcielagos en el campanario pt2(Lagartos en la hierba pt3 / Warhammer en Glorantha pt4 / Ratas en el horizonte pt5)


Para comenzar este ejército me he marcado el objetivo de alcanzar los 1000 puntos con la mínima inversión de dinero y tratando que quede como un batallón coherente para comenzar a jugar lo antes posible y que la cosa no quede descompensada en cuanto a estética.
Dando un rápido vistazo a las tropas disponibles he podido distinguir dos facciones claramente diferenciables: Los vampiros elegantes, con sus caballitos fantasma, tronos con tías pechugonas y ropas elegantes, y, por otro lado, la parte más putrefacta y zarrapastrosa formada por zombis, necrófagos, esqueletos más viejos que el matacán y otros muchos bichos que se arrastran y tambalean. Por supuesto, aunque lo suyo es mezclarlo todo en un gran ejército, yo he decidido empezar por estos últimos.
Y para lograr mi objetivo de forma rápida, he buscado aquellas unidades con una relación precio/puntos que me permitan levantar el ejército sin demasiadas complicaciones. Y ahí va la lista en proyecto:

Comandante:
-Maestro nigromante (nivel 4, señor de los muertos) =220 pts por 11’50€
Basicas:
-Esqueletos (20 con grupo de mando al completo)= 145 pts por 20€ (Mantic)
-Necrófagos (10 con roehuesos) =110pts por 20€
Especiales:
-Guardia de los túmulos (20 con grupo de mando) =300 pts por 20€(Mantic)
-Carro de cadáveres (no muy útil pero me gusta) = 120 pts por 23€

Con esto me planto en 900 puntos sin llegar a 100€ (suponiendo que lo compre todo en tiendas, nuevo y precioso, cosa que conociéndome, dudo), que gastado sabiamente y con paciencia (no es cuestión de ir corriendo a hacerme con todo el primer día), no es demasiado tratándose de este juego. Para llegar a los 1000 puntos ya veré como. Puede que me haga con un rey tumulario para potenciar a los guardias de los túmulos, otro nigromante, una unidad de zombis o igual lo completo con murcielaguitos, perros-zombi o espectros. El futuro dirá.

jueves, 9 de agosto de 2012

La fiebre "Diablo": Videojuegos pt.7


Allá por el año 1996, la compañís Blizzard, creadora de juegos ya consolidados como The Lost Vikings, Blackthorne o el famosisimo Warcraft, sacó un juego de acción de ambientación medieval llamado Diablo. El tema era muy sencillo: Un pueblo atacado y una iglesia con decenas de sótanos que explorar, bichos que matar y objetos que recoger. Y a pesar de que “rol” tenía poco más que el aspecto y la configuración del personaje al ir pasando niveles, se convirtió rápidamente en un éxito “rolero” ¿Los motivos? Una enorme rejugabilidad debido a la aleatoriedad de los niveles, enemigos y la multitud de objetos mágicos, incluyendo los comunes, raros y únicos, verdaderas joyas irrepetibles. Cuatro o cinco años después apareció la segunda parte y eso ya fue el despiporre: Más y mejor. La gente enloqueció. Se jugaba más al Diablo 2 que al parchís en los hogares de jubilados y no tardaron en aparecer clones del mismo.
Sacred, Dungeon Siege, Loki, Torchlight, Titan Quest y un larguísimo etcétera… pasaron a formar parte de un nuevo estilo dedicado únicamente a dar horas de diversión sin complicación alguna: Ni decisiones ni puzzles ni tramas complicadas; Solo matar, matar, avanzar, matar, subir de nivel, repartir puntos, comprar habilidades, matar, matar y buscar ese objeto preciado que convierta a tu personaje en una bestia invencible. Pero aquí no acababa esto.
El éxito del modo multijugador de estos juegos llevó a la creación de un nuevo estilo, llamado MMORPG (Juego de rol multijugador masivo o algo así), que era más de lo mismo,  pero exclusivamente online, donde te encontrabas con cientos o miles de jugadores corriendo de aquí para allá haciendo eso de “matar, matar…”. Yo tuve alguna experiencia con juegos de este tipo y debo reconocer que no son lo mío.
Actualmente tenemos la tercera parte del Diablo, cientos de clones que siguen apareciendo y otros tantos juegos online, con el World of Warcraft a la cabeza que dicen ser de rol pero solo para los que no saben de qué va esto del rol.
Para los roleros veteranos, que aprendimos a jugar cuando todavía faltaban años para que ordenadores y videoconsolas invadieran nuestras casas y nuestro tiempo, los juegos de rol siempre tendrán ese “algo” que no puede ser emulado en un videojuego, llámese risas, colegas o panchitos en medio de la mesa. Pero de esto hablaré, creo, en la siguiente y última entrada sobre los videojuegos.



 El Titan Quest, un juego ambientado en la antigua Grecia y que es, para mi, el mejor clon de Diablo hasta la fecha.











El primer Diablo, aunque pueda parecer obsoleto a nivel gráfico, sigue siendo un juego que merece la pena jugar (y rejugar, claro)

sábado, 4 de agosto de 2012

Aquellos maravillosos masters (4/4): El caótico neutral


Hace ya tiempo que, con tanta miniatura y batalla espacial, dejé abandonado este tema. Y hoy toca recuperarlo y de paso finiquitarlo con uno de los masters más  curiosos, al que he decidido llamar “Caótico neutral”.
Y es que este es un master aleatorio en todos los aspectos. Puede comenzar una campaña de Dungeons y cuando los personajes ya son de nivel alto y están en un punto cumbre de la historia, comprarse el Cyberpunk y nunca más se supo de la ambientación fantástica. Este master puede quejarse de que los jugadores no se toman en serio el juego y al minuto siguiente sacarte un grupo de orcos bailando un chotis en una taberna gay.
Tiene por costumbre improvisar en sus partidas y como mucho, llega a la sesión de juego con algunas notas apuntadas en un trozo de papel de váter y dice aquello de “Esta partida se me ha ocurrido mientras cagaba”. Y así son las partidas: Una mierda.
Este master tendrá altibajos en cuanto a calidad y duración de las sesiones de juego, pero siempre, siempre habrá algo que sorprenda, sea para bien o para mal. Algunos días respetará las reglas a rajatabla y otros dirá que solo son orientativas.
En definitiva, un master con el que debes jugar si te cae bien a nivel personal o si trae patatuelas a la mesa, pero que en cualquier otro caso debe ser evitado.
Jugador: ¡Le tiro un proyectil mágico!
Master: Falla. Este orco tiene una resistencia a la magia innata.
Jugador: Pero… Hace un momento le han lanzado un conjuro de fuerza y…
Master: Es que puede activarla y desactivarla cuando quiera.
Jugador: Ya…
Master: …
Jugador: Si lo sé, me hago un guerrero.
Master: Entonces habría tenido resistencia a las armas mundanas.
Jugador: …
Master: …