Jar Of Flies, que significa algo así como
“Tarro de moscas” y que en inglés suena igual que “Tarro de mentiras” (Jar of
lies), era el tercer disco de la banda estadounidense Alice in Chains. Era la
época grunge y todo el mundo andaba maravillado con Nirvana y su Nevermind,
Pearl Jam y Soundgarden. Todo el mundo menos yo, que seguía anclado en el Hard
Rock y descubriendo el Metal más clásico. Recuerdo que en esa época podías oír en
cualquier sitio canciones como “Once”, “Black Hole Sun”, “Would” o la
omnipresente hasta día de hoy “Smells like teen Spirit”, y en todos esos
momentos yo mostraba orgulloso mi indiferencia, causando la indignación de
rockerillos amateur que lucían pelos un poco largos y camisas de cuadros.
Pero este Jar Of Flies fue diferente.
Puede que fuera uno de esos discos que escuchándolo en el momento preciso, te
marcan para siempre, convirtiéndose en la banda sonora de una etapa de tu vida.
En mi caso fueron unos años de mi adolescencia que ahora recuerdo como una temporada
lluviosa, gris y a cámara lenta con la voz de Layne Staley susurrando eso de “…I’d
feel better dead”.
Puede que el disco (que en realidad era
un EP) no fuera para tanto. Puede que los años lo hayan mitificado. Y puede
que, como dijo una amiga, solo sea el trabajo de “un yonki muriéndose” (Staley
murió unos años después). Pero a mí me gusta escucharlo a veces, en las tardes
lluviosas, y con eso me basta.













