martes, 17 de septiembre de 2013

Mediocridad es, que comience una plaga zombi a nivel mundial, que te muerdan el primero y te lo pierdas todo.

sábado, 14 de septiembre de 2013


Al igual que sucede en la televisión, videojuegos y la literatura, los zombis tienen su lugar en el rol tradicional, y le viene que ni al pelo, ya que para muchos, el rol ya es un muerto viviente. Son varios los títulos disponibles, como el simple (pero gratuitamente descargable aquí ) “Carne fresca”, el novedoso “El fin del mundo” de Edge o el ya clásico y del que voy a hablar un poco aquí, Zombie: All flesh must be eaten.

Se me hace un poco difícil escribir sobre un juego que leí hace años y que solo dirigí en una o dos ocasiones, pero si había un momento para hacerlo es este, y es que como no, también hay zombis en el rol y en este caso no solo son los malos de turno.
En el Zombie: All Flesh Must Be Eaten se nos muestran unas reglas sencillas junto con algunos arquetipos de personaje y equipo para ambientar nuestras partidas en diversos entornos zombis, desde cuentos de terror con zombi de sorpresa al final, como grandes invasiones a nivel mundial. En el libro tenemos zombis de todo tipo: Lentos, rápidos, duros, frágiles, tontos, listos… para elegir al gusto y pasar un buen rato disparando, sacudiendo con nuestro bate favorito y sobretodo corriendo en busca de un lugar seguro.
Además existen gran cantidad de suplementos para aumentar todavía más el abanico con el que un buen director de juego pueda ejercitar el lado más macabro de su cereeeebrooo y tener a su grupo de juego entretenido durante mucho tiempo. Y ello incluye, como no, personajes jugadores zombis para aquellos que ya están hartos de jueguecitos moñas de vampiritos y hombres lobo.

No voy a entrar en detalles sobre el reglamento porque sinceramente, no me acuerdo; solo puedo decir que lo recuerdo como algo sencillo y rápido y con una estética muy lograda, y que me habría gustado mucho llegar a desarrollar alguna campaña elaborada. Así que si tenéis oportunidad, compradlo, jugadlo y si no os gusta, me lo regaláis a mi.

martes, 10 de septiembre de 2013

Zombis en las pantallas



Los zombis que caminan
Aunque no fue ni mucho menos la primera película de zombis en rodarse, “La noche de los muertos vivientes” de George A. Romero se convirtió, allá por los años 60 en un boom que hizo eclosionar el género zombi en todo el mundo; a partir de ahí surgieron filmes varios como setas, aunque todos ellos a la sombra de la trilogía que rodaría el señor Romero, que creó el género ahora llamado “survirval horror”, donde los protagonistas debían preocuparse tanto por no ser infectados como por no morir de hambre, y con ello la idea de plaga zombi a nivel mundial.

Los zombis de Hollywood
Con la entrada del nuevo milenio el fenómeno zombi ya era una realidad, pero a algunos productores parecía que no les daban demasiado miedo los bichos esos, así que los convirtieron en una especie de corredores de velocidad en la película “28 dias después”. A mí, personalmente no me parece la mejor idea del mundo, ya que además de quitarle realismo a la criatura (se supone que está muerto, seco y agarrotado), elimina de golpe el elemento psicológico del acoso lento pero constante convirtiendo al zombi de siempre en un depredador “al uso”, y da lo mismo que te persiga un zombi que un león escapado del zoo. Pero parece ser que el mundo no opinaba como yo y los zombis atletas triunfaron, dando lugar a un nuevo género conocido popularmente como “zombis que corren”

Los zombis que dan risa
El género del humor se nutre de casi cualquier otro género y los zombis no iban a ser una excepción. Desde comedias baratas como “La divertida noche de los muertos vivientes” a producciones caras como “Bienvenidos a Zombieland”, el género ha sido prolífico y ha dado decenas de filmes de diversas calidades. A destacar (por ser mi favorita) “Shawn of the dead” (en clara alusión a “Dawn of the dead” de Romero y que aquí en España tradujeron con el ano y le pusieron “Zombies Party”) o la cubana “Juan de los Muertos” (en clara alusión al mismo título).

Los zombis en la tele
Con un éxito sin precedentes irrumpieron los zombis en las pequeñas pantallas con dos series de éxito:  La ridícula “Dead Set”, donde unos concursantes de Gran Hermano viven sin saber que el mundo exterior ha sucumbido a la plaga, y la patética “The Walking Dead”, donde un grupo de supervivientes de un apocalipsis zombi se preocupan de cualquier cosa menos de sobrevivir. Ambas series me parecen un verdadero despropósito, pero como su éxito comercial, especialmente el de esta segunda es tan alto, voy a evitar criticarla para no crearme una legión de enemigos entre sus muchos fans, por ignorantes y carentes de criterio que éstos sean. Para quienes no la hayáis visto, deciros que hay productos mejores fuera del género, como “Pasión de Gavilanes” o “Dora la Exploradora”.

No, no es coña.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Guerra mundial Z (El libro, ojo)





En la anterior entrada ya hablé un poquito de libros que en su día trataron y dieron origen al mito del zombi y que hoy día se han convertido en clásicos inspiradores tanto de películas como de novelas modernas. Los ejemplos de estas últimas serían demasiados para enumerar, así que voy a centrarme en el que es el fenómeno del libro-zombi de hoy en día: “Guerra Mundial Z” Por supuesto hay muchos otros referentes de literatura zombi, entre ellos el español Manel Loureiro, que comenzó con un humilde blog y acabó publicando varias novelas sobre el tema y, se dice, con una película en preparación. Pero ya que tengo que hablar de uno solo, que sea el último que he leído.

Decidí comprar esta novela un día en el que entré en el cine dispuesto a ver su adaptación a la gran pantalla y salí de él habiendo visto “Los Pitufos 2: La venganza” (son cosas de la paternidad. Ya hablaré de ello en el otro blog). Mi frustración me llevó a hacerme con el libro, a pesar de la etiqueta bien gorda en la potada diciendo eso de “Best Seller” y ahora voy a abrir un paréntesis (.

La definición de best seller nos viene a decir que es un libro que se ha vendido mucho; pero mucho mucho, cosa que suele ser un reclamo para el que no sabe qué ni cómo ni por qué leer un libro. Si se vende mucho será que es bueno, pensarán. Pero yo tomo como ejemplo de ello la música y de cómo gentes como David Bisbal o Enrique Iglesias revientan las listas de ventas frente a bandas de calidad como los Delta Saints o autores de la talla de Daniel Higiénico. Y entonces me pregunto qué significará eso del “Best Seller” ¿Será indicativo de calidad o simplemente la prueba de que estoy ante un producto puramente comercial, creado para las grandes masas y sin demasiado interés para un lector como yo, experto, selecto y con el mismo pelo que Barry Gibb? La única manera de comprobarlo, era comprándolo y alimentando así a la gran bestia devoradora de dinero, lo cual iba en contra de mis principios, pero por otro lado, teníamos un cheque descuento del Calefrús y había que gastarlo. Agarré el libro con ambas manos y me arrodillé en el suelo mientras lanzaba un grito desgarrado fruto de mi poca capacidad de decisión, lo que llamó la atención de los guardias de seguridad del supermercado, que desenfundaron sus pistolas y porras y corrieron hacia mí. Me monté en una bicicleta de niña que tenían en exposición y pedaleé como un poseso hacia la zona de las cajas. Algunos clientes todavía a día de hoy hablan de “el destello rosa” cuando recuerdan el momento en el que huía esquivando balas y botes de detergente abandonados. Pero bueno, resumiendo, que me compré el libro. Y cierro paréntesis).

La cosa es que el libro no está nada mal. Cuenta la crónica de una epidemia zombi ya controlada que ha dejado a la humanidad bajo mínimos, con los testimonios tanto de aquellos supervivientes que jugaron un papel importante en la llamada “Guerra Z” como de aquellos que simplemente sobrevivieron a duras penas. El autor, Max Brooks (hijo de Mel Brooks, si, el de los Simsons) relata esas experiencias a modo de entrevistas, lo que hace que el libro se convierta en una recopilación de relatos cortos de zombis por los que desfilan desde los más aguerridos militares disparando a dos manos contra hordas enteras hasta amas de casa arrancando la cabeza a un zombi que estaba llevándose a su hijita. También está repleto de tópicos de esos de "Americanos buenos y valientes, rusos malos e ignorantes". Tenemos también las reacciones de distintos gobiernos desde que la cosa no parece más que una enfermedad de esas africanas hasta que la cosa se vuelve apocalíptica; empresas farmacéuticas sacando tajada del asunto; mercenarios a sueldo, famosillos varios, tácticas militares antizombi y un larguísimo etc, que hacen del libro una lectura fácil y rápida, lo que me hace pensar de nuevo en una de las posibles premisas del “best seller”, que es la lectura asequible para todos los públicos. El libro es un buen ladrillo, aunque si eliminamos los márgenes, reducimos la letra e ignoramos los numerosos espacios en blanco entre entrevista y entrevista, queda en mucho menos, lo que sumado al apellido famoso del autor, hacen que el libro se venda; no hay nada más gratificante para el lector ocasional que vacilar de haberse leído “Un libraco de trescientas páginas escrito por ese, si ese de los simsons, pero el hijo”. Eso sin contar que el libro tiene adaptación al cine y permite a ese lector vivir uno de los momentos más gratificantes que un ser humano puede experimentar como es el de salir del cine y decirle a su acompañante (pero en voz alta, claro, que lo oiga todo el mundo) eso de “estaba mucho mejor el libro”.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Zombis: Los origenes



¿Pero que es un zombi?
Aunque el origen del término zombi se pierde en la antigüedad de viejas culturas suramericanas y africanas, sin dejar muy claro cuál es su verdadero origen, el zombi tal y como lo conocemos hoy en día suele ser un cuerpo reanimado de la muerte sin voluntad, pero con una gran ansia por la carne humana. Tal figura, tan próxima al zombi de hoy en día, parece salir directamente de un rito vudú en el cual, tras administrar cierta cantidad de drogas a un ser humano normal, éste caía en un estado de catalepsia y podía ser reanimado después convertido en una especie de esclavo sin voluntad, debido seguramente a daños cerebrales irreversibles. Hay múltiples referencias a tal práctica, como la novela “La serpiente y el arco iris” de Wade Davis y que sería adaptada al cine en los 80 por Wes Craven, aunque hasta hoy en día no se conoce la fiabilidad de ninguna de las historias sobre zombis reales. Incluso ha llegado a contarse sobre poderosos hechiceros de vudú que contaban con un verdadero ejército de zombis que le servían y defendían, aunque yo dudo de la verdadera utilidad de unos sirvientes que no se enteran de nada y están todo el día babeando y haciéndose caca encima.


El origen de los zombis
Mami, que será lo que quiere el zoombii...
La primera referencia a un zombi tal cual lo conocemos, es decir, como un muerto viviente y no simplemente un vivo sin voluntad se encuentra probablemente en la novela de Paul Alexis Blessepois, “Pierre Corneille: Le Zombi du Grand-Perou ou la Comtesse de Cocagne” del 1697, aunque las historias sobre muertos que salen de sus tumbas probablemente se perderán en los abismos del folclore. En el 1922, H.P. Lovercraft escribió el relato “Herber West: Reanimator” en el que un científico creaba un suero capaz de devolver a la vida a los muertos, pero la cosa no salió como él esperaba; aunque en este relato al zombi casi no se le veía el pelo, sentaría las bases del zombi moderno, inspirando a otros autores tanto de novela como de cine y derivando en la “plaga zombi” tal y como la conocemos hoy en día. Y esto no ha hecho más que empezar.


Los zombis y el terror
Sabemos que los zombis dan miedo, claro, pero… ¿Por qué? El zombi moderno es un humanoide lento, torpe, que tropieza con sus propios pies y que de un empujón se cae de culo; el problema es que siempre SIEMPRE vuelve a levantarse. Y ese es el primer elemento terrorífico del zombi.
1.-Es incansable, infatigable, no necesita comer ni beber ni dormir; puedes estar cómodamente parapetado en tu casa, con provisiones para todo un año y una supercolección de DVDs de Private, que al final se te terminará todo y ellos seguirán ahí, golpeando tu puerta y tus ventanas.
2.-Es infeccioso y por lo tanto, son muchos. Así es, amiguitos; los zombis, si te muerden, te hacen zombi y a su vez, tú haces zombis a los demás. No hace falta explicarlo mejor. +zombis= -humanos, lo que da lugar a +zombis y –humanos y así hasta el fin de los tiempos. Da igual las balas que tengas guardadas en el arsenal de tu casa; cuando te superen en 800.000 a uno sabrás que no tienes suficientes.
3.-Tiene cara. Vale, estará putrefacto y a veces irreconocible, pero el elemento más terrible de estos bichos es que no salen de la nada. Han sido personas como tú y a no ser que te pillen de vacaciones en otro país, habrán sido personas a las que tú conocías, gente con la que hablabas a menudo, trabajabas o con la que comías los domingos. ¿Recuerdas ese tío-abuelo tan amable que te daba dinero para ir a los recreativos cuando eras un chaval? Pues ha salido de su tumba y está llamando a tu puerta para cobrarse los intereses a base de cerebro. Y si no me creéis, tenéis la que para mí es la escena más terrorífica de la historia de los zombis, en la película “La noche de los muertos vivientes” donde una madre tiene que enfrentarse a su propia hija, infectada por el virus.
Pero esto no es nada. Esto es solo la base para una serie de entradas en las que “destriparemos” el fenómeno zombi, analizando algunas (y solo algunas, que si no, no acabaríamos) de las más representativas obras dedicadas a los zombis.