
Cualquier persona que conozca el mundo de los juegos de rol, sabrá que tener un módulo (o aventura) sin poseer las reglas básicas es equivalente al que va al restaurante y pide solo los cubiertos. "¿Y aqui qué se come?".
Desgraciadamente para mí, en mi búsqueda de esos juegos sin tablero ni muñequitos, desconocía ese dato y me dirigí alegremente a la librería del pueblo en busca de juegos de rol.
Eran los años noventa, y en sus comienzos encontrar juegos de rol en una librería cualquiera no era ninguna locura; entonces se vendían y hasta se jugaban; y tras preguntar a la librera, que posteriormente y con el paso de los años se convertiría en una buena amiga con la que pasar buenos ratos conversando (pero esto es irme del tema), llegó a mis manos una gran caja de cartón con un buen puñado de libros en su interior.
Recuerdo algún suplemento del Runequest, el Señor de los anillos Básico, algo del AD&D... Habían bastantes cosas pero al final me quedé con el Desencadenado, un módulo del Mechwarrior (o Battletech) que tras leerme y releerme, no conseguí entender de ninguna manera.
Y allí estaba yo, sentado en el restaurante del rol con los cubiertos en la mesa y viendo como los camareros servían comidas apetitosas a todas las demás mesas.
Si, me gustan las metáforas tontas.
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