
El Senyor dels anells Básic fué el primer juego de rol en condiciones al que pude jugar, haciendo yo el maravilloso papel de master. No fué difícil convencer a los amigos de siempre, pero sí el engañar a muchos otros para que compartieran mi afición. tal era mi eufória ante el nuevo descubrimiento que sentía el impulso irrefrenable de arrastras a cuantos más mejor, a esa vorágine de diversión e imaginación.
A pesar de leer a los jugadores la información para el master y guardarme para mí lo que ellos debían saber, la partida no salió mal.
El juego era, en eséncia, como uno de esos libros-aventura que tan de moda estaban cuando los videojuegos todavía no dominaban el mundo, en el cual los jugadores, amparandose en un sencillísimo sistema de juego que funcionaba a base de dados de seis caras, debían descubrir cómo acabar con dos trolls que se habían instalado bajo su puente.
Los tópicos de la partida, sumados a los errores que ibamos cometiendo los jugadores, hicieron de esa primera sesión rolera algo inolvidable.
...pero lo peor estaba por venir.
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